‘El presidente Donald Trump invade México’, ¿columna futurista o hiperrealista? del escritor inglés John Carlin, Juan Guaidó se cabrea

EL BESTIARIO

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

“El presidente Donald Trump invade México, es agosto del 2020. Vladímir Putin convoca una reunión urgente de sus aliados europeos: el presidente de Gobierno español, Pablo Iglesias, el primer ministro griego, Yanis Varoufakis, y el primer ministro británico, Jeremy Corbyn, ideólogo de la izquierda chavista vegetariana del Partido Laborista que una vez presidió el Tony Blair. La cumbre se lleva a cabo en el peñón de Gibraltar, recién devuelto a la república española por el anticolonialista Corbyn…”. Con estas frases iniciaba su columna periodística el escritor inglés John Carlin, autor del guión de la película ‘Invictus’, donde se narra la historia de Nelson Mandela quien logró unir a los sudafricanos, blancos y negros, a través de un deporte muy popular en Sudáfrica, el rugby… Esta ficción, por ahora, no ha caído nada bien al ‘presidente encargado’ de Venezuela, el ansioso Juan Guaidó, pues sueña con que los marines ‘libertadores’ lleguen antes a su país y acaben con el ‘presidente constitucional’ Nicolás Maduro, “pues tenemos mucho más petróleo que México”. El subsconciente le ha jugado una mala pasada…

 

“El ministro de Defensa español, el camarada Íñigo Errejón, da inicio a la reunión con un informe sobre la situación en el terreno. Tropas estadounidenses han penetrado en territorio mexicano a lo largo de toda la frontera norte. Su objetivo, según el propio Trump, es ‘recuperar’ los Estados norteños de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo Léon y Tamaulipas y colocarlos bajo la soberanía de Washington. El Ejército mexicano se ha replegado y los únicos enfrentamientos registrados han sido entre unidades de boinas verdes y una fuerza de policías municipales liderada por el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán. Complicando la cuestión, hay indicios de que un significativo porcentaje de la población de los seis Estados está reaccionando a la aparición de los primeros batallones estadounidenses con júbilo. El hashtag #bienvenidomrtrump ya es trending topic en la ciudad de Monterrey. Otra dificultad: hay señales de división interna en el Gobierno mexicano. Un vídeo en YouTube muestra al presidente de México, el antiguo seleccionador de fútbol Miguel Herrera, dándole un puñetazo a un general. Errejón concluye su informe y Putin pide propuestas sobre cómo reaccionar a la crisis. El laborista Corbyn, luciendo su habitual gorrita Lenin, dice que jamás en sus más de 70 años de vida ha traicionado el principio del pacifismo, pero comprende que es necesario tomar represalias a favor del pueblo hermano mexicano. Tiene una idea que, está convencido, será una daga al corazón del imperialismo yanqui: nacionalizar todos los McDonald’s de su país y transformarlos en ‘comedores del pueblo’…”.

Iglesias, que acaba de presentar su programa semanal Aló, presidente por Skype desde la habitación de su hotel (dos estrellas), se pone de pie y declama que él no es ‘ni de izquierdas ni de derechas’, que siempre, siempre defenderá los derechos del proletariado contra la oligarquía (Corbyn alza un puño; Putin suprime un bostezo) y que la respuesta española a la agresión yanqui se tendrá que decidir bajo el principio no negociable de la democracia directa. Con lo cual -alzando la voz, desafiante, las manos hundidas en los bolsillos de sus vaqueros- anuncia que dará la orden de que se lleve a cabo un proceso urgente de ‘consultas populares digitales’ con las bases de su partido. Varoufakis, vistiendo una chaqueta de cuero Prada, visiblemente irritado por la poca convicción marcial de sus dos antiguos compañeros de lucha, se sube a la mesa, grita ‘¡Esto es Esparta!’ y declara que los yanquis solo entienden un lenguaje. Está preparado, proclama, a enviar la fuerza aérea griega ‘mañana mismo’ a Washington a bombardear el Banco Mundial, el FMI y la Casa Blanca”.

 

“Manifestaciones en España exigen la extradición del rechoncho cocinero José Andrés, encarcelado por Trump por apoyar a los mexicanos”

“Los tres líderes europeos miran a Putin, a quien se le escapa una leve sonrisa. ‘Me interesa la opción tuya, Coletas’, dice. ‘O sea, no hacer nada’. Iglesias protesta. ‘Mire usted, camarada, tiene que entender que tenemos unos problemas internos muy graves, no estamos como para aventuras…’. Suena el teléfono móvil de Putin, lo coge, asiente con la cabeza y anuncia: ‘Perdonen, señores. Tengo una visita. Salgo un momento’. Los tres juniors de la alianza putiniana se miran perplejos, pero aceptan su retirada sin protesta. Iglesias sigue hablando. Por un lado, les cuenta a Corbyn y Varoufakis, se enfrenta a sectores inquietos de las Fuerzas Armadas españolas deseosos de recuperar Catalunya por la fuerza; por otro, como consecuencia de la generosa política de ‘puertas abiertas’ a la inmigración de su Gobierno, decidida en un referéndum nacional vía Twitter, la llegada a España de diez millones de extranjeros -iraquíes, sirios, somalíes y, ante todo, griegos- ha contribuido a incrementar la cifra nacional del desempleo al 70%. Y, lo que más le ata las manos, hay manifestaciones diarias en todo su país exigiendo la extradición del rechoncho cocinero español José Andrés, encarcelado por la Administración Trump”.

“Cuando Trump lanzó sus famosos insultos a los mexicanos en la campaña electoral de 2015, denunciándolos como ‘criminales’ y ‘violadores’, Andrés respondió retirándose de un proyecto con el magnate pelirrojo para abrir un restaurante en un hotel neoyorquino. Trump le demandó y el español le contestó ‘Alégrame el día’, convirtiéndose al instante en ídolo de la resistencia antitrumpista. Andrés, no solo el preso político más famoso del mundo sino el más solidario, abandonó una larga huelga de hambre el día de Navidad de 2019 al ver que su salud mejoraba mientras su compañero de celda Sepp Blatter, que se estaba comiendo la comida de los dos, engordaba a extremos alarmantes”.

 

“¡Me cago en las masas!, suelta Putin, que entra por una puerta acompañado por el presidente Trump, los dos muertos de la risa”

“Ahora España tenía que elegir, explica Iglesias, entre tomar represalias por la invasión estadounidense y abandonar Andrés a su destino, o intentar lograr su liberación por la vía diplomática. Ante semejante encrucijada, la única salida responsable era recurrir una vez más a la sabiduría de las masas. ‘¡Me cago en las masas!’, suelta Putin, que entra por una puerta acompañado por el presidente Trump, los dos muertos de la risa. Los tres revolucionarios se miran estupefactos. ‘Mr. Trump y yo hemos llegado a un acuerdo que garantizará la paz mundial’, anuncia Putin. ‘Él tendrá vía libre para hacer lo suyo no solo en México sino en toda América Latina y nosotros en Europa. Esperamos un poco de resistencia de la presidenta Marine Le Pen en Francia, pero en poco tiempo lograremos nuestra misión histórica de reconstituir la Unión Oligárquica -digo, Soviética- en todo el continente, solo que ahora… ¡Hasta el Atlántico! Putin saca una botella de vodka y cinco copas. ‘¡Un brindis!’, exclama. Iglesias, Corbyn y Varoufakis no saben si celebrar o llorar. ‘Una pregunta’, murmura Iglesias. ‘¿Y José Andrés?’. ‘¡Que se pudra en su gulag!’, grita Trump. Putin se parte a carcajadas”.

 

‘Juan Guaidó, retrato de un líder en construcción’, desde EL PAIS, el ‘periódico encargado’, informan que le llaman ‘Bambi’ al antichavista

No han sido estos los mejores diez días de la vida de Juan Guaidó. Su colaborador más cercano está detenido, su primo y su hermano acusados de fraude por intentar acceder a los fondos venezolanos en el exterior, Nicolás Maduro lo llamó “terrorista” y su mano derecha, Diosdado Cabello, le quitó la inmunidad y preparó el traje legal que puede enviarlo a la cárcel en cualquier momento. Pero lo más duro fue contestar a los ataques desde dentro. Le han llamado Bambi, tibio y carente de liderazgo por el lento ritmo que lleva la protesta contra Maduro. Por eso cuando el martes Cabello terminó de hablar, Guaidó pronunció uno de sus discursos más tensos y solemnes. Durante el mismo volvió a criticar la “dictadura” en Venezuela y despreció a quienes piensan que tirará la toalla. “Cuando empecé esta lucha, en la época estudiantil, no tenía inmunidad, así que no vamos a cambiar. Si el régimen me secuestra y comete un golpe de Estado, llamo a la movilización en las calles”, clamó. Con sus palabras envió una clara respuesta al régimen y mandó a callar a los aliados que lo cuestionan. No fue la intervención del presidente encargado. Fue el dedo en los labios de Ronaldo tras marcar un gol exigiendo silencio a la grada que lo silbaba minutos antes. Lo más sorprendente es la postura de EL PAÍS, el ‘periódico encargado’, con sede en Madrid, ha publicado una columna muy crítica firmada por Jacobo García. Su titular, ‘Juan Guaidó, retrato de un líder en construcción’, ¿será futurista o hiperrealista?

No es fácil salir alegremente a comer empanadas cuando sus comunicaciones son espiadas, su esposa monitoreada y necesita cuatro escoltas para moverse. Pero hace dos semanas Juan Guaidó decidió que iría al mercado de su infancia a comer sus favoritas, de queso, y beber papelón, una bebida típica. Se subió al coche y acompañado de dos camionetas de cristales oscuros en las que viajan los escoltas, tres colaboradores y dos personas que difunden todo por redes sociales, llegó trajeado a las 9 de la mañana a un mercado donde no había más que pescadores y estibadores del puerto de La Guaira. Juan Guaidó es un líder en construcción que saluda con timidez, emite decretos que nadie cumple, nombra ministros que no pueden ejercer y embajadores que no pueden despachar, pero todos sus colaboradores le llaman “presidente”. Aunque unos lo llaman ‘Bambi’, otros lo consideran el Obama criollo y la apuesta más seria de los últimos 20 años para desbancar al Gobierno de Nicolás Maduro. Medio centenar de países, entre ellos la Unión Europea y todo el continente americano, excepto Cuba, Nicaragua, Bolivia, Uruguay y México, han reconocido la legitimidad de este Rey sin corona de 35 años.

 

Hugo Chávez era el líder bolivariano y el hijo de La Cucucha tenía 15 años, espigado y con espinillas que usaba aparato en los dientes

Nieto de militar, la familia Guaidó encarna a la perfección el hundimiento de la clase media venezolana. Hasta que su nombre comenzó a dar la vuelta al mundo, Guaidó era un combativo diputado sin mucho brillo- al frente de algunas de las comisiones más duras- que había empezado a escribir su biografía 20 años antes, concretamente el 15 de diciembre de 1999, cuando su vida se cruzó con la de Hugo Chávez. Él tenía 15 años y hasta entonces era solo el hijo de La Cucucha, un muchacho espigado y con espinillas que usaba aparato en los dientes. El comandante bolivariano tenía 45 y estaba en lo más alto de su popularidad. Juan Gerardo, como era conocido, nació en 1983 en la Caraballeda, un barrio de casas de militares construidas en La Guaira, a una hora de Caracas, en tiempos del dictador Marcos Pérez Jiménez, quien gobernó Venezuela entre 1953 y 1958. Es Hijo de Norka Márquez, una mujer fuerte que se ganaba la vida vendiendo artesanías de madera que ella misma hacía y de Wilmer Guaidó, un piloto de las líneas aéreas venezolanas que llegó a volar a África y que hoy trabaja de taxista en Tenerife.

En su colegio lo describen como un muchacho alegre y sencillo que no llamaba la atención ni lideraba el equipo de voleibol donde jugaba. De aquellos años, sus amigos recuerdan que lo vacilaban por las orejas separadas y los hierros en los dientes, pero con quienes formó un grupo al que sigue muy unido. “Era un chico normal, con muchos amigos y siempre riendo. No estudiaba mucho pero era muy inteligente y no necesitaba mucho esfuerzo para sacar buenas calificaciones”, recuerda sentada en un aula del colegio Los Corales, Marcy Escalona, su antigua profesora. La abrupta ruptura con todo aquello llegó un domingo de 1999. Ese día Chávez, aprobó con el 71% de los votos una nueva Constitución que lo apuntaló en el poder. Siete años antes había intentado dar un golpe de Estado y, 17 meses después, se lo intentarían dar a él. Pero aquella Navidad estaba en la cima y acaba de lograr con los votos la herramienta para cambiar Venezuela de arriba abajo.

 

La casa de los Guaidó en Caracas, es un apartamento discreto en un edificio de clase media en la colonia Santa Fe donde vive hasta su suegra

Casi a la misma hora que Chávez celebraba bajo la lluvia su abrumadora victoria, su adolescencia se esfumó cuando miles de toneladas de barro y piedras se llevaron por delante varias poblaciones de Vargas y destruyó la casa y el colegio de Guaidó. Aquel desastre dejó entre 10.000 y 30.000 muertos y arrasó con todo lo que hasta entonces conocía. “El colegio quedó destrozado, tuvo que cerrar y el grupo de amigos de dispersó”, recuerda su maestra. Después de aquello la familia comenzó una nueva vida en Caracas. Guaidó entró en la Universidad Católica Andrés Bello y para pagarse los estudios de Ingeniería comenzó a trabajar en ‘Compu Mall’ vendiendo teclados y memorias USB. Su entrada en política inició en las aulas, de la mano de una generación que ha madurado a base de detenciones, golpes y exilios, y que hoy forman su círculo político. Con 21 años se afilió al socialdemócrata Voluntad Popular, el partido del preso político Leopoldo López. Con 23 fue líder estudiantil, a los 27 trabajó en la campaña de Henrique Capriles cuando la oposición se presentó unida al morir Chávez, con 30 fue elegido diputado y con 35, tras la inhabilitación de los candidatos que le precedían, se convirtió en Presidente Encargado.

“En política son habituales los celos y las traiciones y él apoyó siempre a la gente que estaban por encima. Lo hizo desde la tercera línea, la segunda y ahora en primera y se lo merece. Hemos encontrado un tipo perfecto, sereno, articulador, justo y capaz de sumar apoyos… porque el otro camino era el barranco”, señala Yon Goicoechea, amigo y colaborador cercano, en referencia a la tradicional división de la oposición. “Es una de las pocas personas que me dijo su apoyo sincero cuando estuve en la cárcel”, añade Goicoechea. El resultado de su irrupción política es que “Guaidó tiene hoy un apoyo que ronda el 65%, similar al que tenía Chávez en sus buenos momentos y Maduro un 14”, resume Luis Vicente Léon, presidente de Datanalisis. “Hasta enero de 2019 nuestros datos revelaban que el rechazo a Maduro es grande y se hunde en las encuestas desde que llegó al poder, pero ninguna otra figura lograba capitalizar ese rechazo hasta la aparición de Guaidó”, explica a EL PAÍS.

La casa de los Guaidó en Caracas, es un apartamento discreto en un edificio de clase media en la colonia Santa Fe donde vive hasta su suegra. Un salón discreto, una cocina pequeña, un baño y dos cuartos de decoración austera. Es poco futbolero y sus pasiones son el beisbol y el voleibol. En 2012 se casó con Fabiana Rosales, una periodista nueve años más joven con él, con quien comparte la lucha política desde la adolescencia. Rosales, quien recientemente se entrevistó con Donald Trump en la Casa Blanca, es hoy una de sus más efectivas embajadoras. “Es una persona normal, normal”, recalca Enrique Escalona, su profesor de teatro. “No insulta, no grita, no falta al respeto, por eso gusta a la gente. Después de tantos años estamos cansados de caudillos y de ahí su éxito”, añade. Hace dos meses Guaidó vivió un episodio que revela su personalidad. Fue a finales de enero, aquel día estaba a punto de hablar en la Asamblea Nacional cuando uno de sus colaboradores se acercó y le dijo que en la puerta de su casa estaban las FAES- un cuerpo especial de la policía acusada por Naciones Unidas de decenas de asesinatos extrajudiciales-, con su mujer y su hija de un año dentro. El líder opositor no alteró su agenda, se subió a la tarima, leyó íntegramente su intervención y 45 minutos después salió hacia su domicilio. Para alguien a quien describen como “normal” no es extraño que cuando le preguntan qué es lo que más echa de menos de su antigua vida, repita que “la rutina”. Pero tres horas después de haber llegado a comer sus empanadas favoritas, está en lo alto de un camión hablando a una multitud que corea su nombre. La normalidad, tendrá que esperar. Juan Guaidó, ‘Bambi’, está en vísperas de sus vacaciones de Semana Santa, muy ansioso. La columna del escritor inglés John Carlin sobre la invasión de México ordenada por su mecenas de la Casa Blanca, Donald Trump, no le deja dormir.

 

La ansiedad de ‘Bambi’ Guaido pudiera ser por la sospecha de que pueda ocurrir algo no deseado, o por una amenaza, sea ésta real o supuesta

La ansiedad es ese estado en el que la cabeza nos puede jugar malas pasadas. Es un estado emocional que todos podemos sentir y sufrir en algún momento. Es una sensación desagradable que nos puede acompañar tanto en nuestra vida laboral, más si uno es ‘presidente encargado’, como en nuestra vida particular. Puedes sentirla como una sensación subjetiva de inquietud, angustia o preocupación. Se produce casi siempre por el temor a algo, por la sospecha de que pueda ocurrir algo no deseado, o por el miedo que podamos sentir ante una amenaza, sea ésta real o supuesta. Es una señal que nos ayuda a preparar al cuerpo ante una amenaza, y que a lo largo de la historia del hombre le ha permitido sobrevivir ya que, ante un peligro, hacía que éste pudiera reaccionar de manera casi automática para evitarlo, defenderse, o escapar de él. El estrés, una forma evidente de ansiedad, es una respuesta de nuestro organismo ante lo que nos rodea. Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación de este tipo puede hacer que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza. “El peso de la ansiedad es mayor que el del mal que la provoca” lee uno en la novela ‘Robinson Crusoe’ del escritor inglés Daniel Defoe.

Todo el mundo puede tener ansiedad de vez en cuando. El problema es cuando hay demasiada ansiedad y estrés, o cuando éstos se hallan fuera de control y además es algo que nos ocurre de manera reiterada todos los días. Si se convierte en algo crónico puede tener una influencia muy negativa en tus resultados y calidad de vida. Si éste es el caso, la manera que tendremos de actuar y sus consecuencias serán de manera clara todo lo contrario, y en vez de ayudarnos a superarnos, serán un freno y una amenaza para nuestros resultados: Es muy fácil que el examen nos salga mal porque durante los estudios o en propio examen nos cueste concentrarnos y el suspenso ronde por nuestra cabeza de manera obsesiva. El nerviosismo nos puede bloquear y nos quedamos sin saber qué decir en la entrevista de trabajo. Las ideas que teníamos tan claras para convencer al cliente no llegan a nuestra cabeza. O tu nueva cita ha sido un desastre porque tus nervios no te han dejado actuar con naturalidad y, por tanto, sientes que no has causado la impresión que deseabas.

Ahora bien, y en el caso que a nosotros nos interesa con Juan Guaidó, nos deberíamos preguntar ¿Qué ha cambiado, para que hoy en día sufra de tanto estrés y ansiedad? La respuesta es muy clara. Hoy todo cambia más a menudo y con demasiada velocidad, lo que nos acarrea que, en muchas ocasiones, no podamos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Ahí está el origen de todo: el miedo a lo desconocido, el miedo a no saber qué nos va a llegar en un futuro inmediato, el miedo a no saber cómo va a cambiar nuestro trabajo en unos minutos, el miedo a no saber dónde ni cuándo nos estallará el próximo problema, no saber ni cuántos compromisos hemos aceptado, ni cuántos estamos incumpliendo, ni tan siquiera cuántos podremos cumplir. En fin, tenemos razones, más que suficientes, para tener miedo y estar con nuestros niveles de estrés y ansiedad por las nubes. Cuando todo esto ocurre, cuando nuestros nuestro sistema de alerta está activado de manera permanente, es cuando afecta a nuestra vida y a nuestro trabajo. Lo que muchas personas no saben es que es nuestra propia cabeza la responsable de este tipo de ansiedad y estrés. Vivir sin un método que gestione nuestra vida y nuestro trabajo tiene sus consecuencias y éstas se manifiestan en tres niveles diferentes…

Nivel fisiológico: son las reacciones que el cuerpo tiene en primera instancia. Los síntomas más comunes que la persona tiene son: aumento de la frecuencia cardíaca, la respiratoria, aumenta la sudoración, se nos tensan los músculos del cuerpo… Nivel cognitivo: no son perceptibles desde fuera. Hace referencia a las preocupaciones, miedo, angustia, obsesiones, creer que vamos a perder el control o volvernos locos… Nivel conductual: son los síntomas que manifestamos con nuestro comportamiento. Algunos ejemplos son: hiperactividad, tartamudez, huir de las situaciones que nos dan miedo, llorar, consumo de sustancias para aliviar la ansiedad (alcohol, tabaco, otro tipo de drogas, comida…). Creer que podemos con todo, confiar en nuestra memoria nos puede jugar una mala pasada.

 

“Desde 358 puntos de Venezuela comienza la Operación Libertad, con la toma del Palacio de Miraflores, en Caracas”, sospechoso ron Cacique

Juan Guaidó, jefe del Parlamento venezolano y reconocido como presidente interino tratará este fin de semana, en vísperas de la Semana Santa, de redoblar en las calles la presión sobre Nicolás Maduro. El líder de la Asamblea Nacional promete desplegar a miles de personas en 358 puntos de Venezuela para comenzar con la llamada Operación Libertad, un plan que pretende culminar con la toma del Palacio de Miraflores, en el centro de Caracas. Guaidó -militante de Voluntad Popular- ha advertido de que ocupará la sede del Gobierno y ha logrado resucitar las manifestaciones callejeras después de una severa fractura de la oposición a finales de 2017. Espera que el descontento sea el combustible de estas nuevas manifestaciones que desafían las últimas amenazas del chavismo. Esta semana, la Asamblea Nacional Constituyente, controlada por el oficialismo, le retiró el aforamiento dejándolo sin protección ante un juicio y un posible arresto. “Todas nuestras conquistas las hemos logrado en las calles y es ahí donde alcanzaremos el cambio”, recordó en un acto con jóvenes. Pese al entusiasmo, el propósito del jefe del Legislativo pudiera ser ensombrecido por el desgaste de la población. Lorena Rincón, una administradora de 59 años, confió hasta hace unos días en un cambio político en Venezuela. “Yo creía que iban a salir de Maduro, pero esto se convirtió en lo de siempre. No hay modo de sacar al dictador sin ayuda de otros países. Estamos cansados de marchar y nada sucede”, acota. A su casa, ubicada en Caricuao (oeste de Caracas) no llega el agua desde hace casi tres semanas. Por esta razón, estos días algunos opositores invocan el artículo 187.11 de la Constitución, que indica que la Asamblea Nacional puede autorizar el ingreso de “misiones militares” extranjeras en el país. Guaidó repite que todas las opciones están sobre la “mesa”, pero Elliott Abrams, encargado especial de Estados Unidos para Venezuela, aclaró que sería “prematuro” activar una reacción militar. La declaración es desalentadora para una facción de la oposición. María Corina Machado, dirigente del partido Vente Venezuela, está en contraposición con el emisario del gobierno de Donald Trump. “El tiempo de los venezolanos es el del hambre, éxodo y la muerte. Hoy, con más razón, debemos presionar para que el auxilio internacional a Venezuela se acelere. Por eso, el 187.11”, afirmó.

En contraste, Maduro se afianza en los grupos parapoliciales del chavismo para reprimir a los manifestantes. Se trata de los “colectivos” armados que denomina “gente buena”, aunque sean denunciados por atacar a opositores y señalados por Naciones Unidas desde hace años. “El primer defensor de los colectivos soy yo… Defienden la paz en sus barrios. Son colectivos que practican el cristianismo puro. En el siglo XXI, el cristianismo puro se llama chavismo”, aseguró el gobernante el miércoles. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) convocó una movilización para respaldar al heredero político de Hugo Chávez. Es una respuesta a las protestas invocadas por Guaidó. El oficialismo pretende concentrarse en tres puntos del centro y el oeste de Caracas para caminar hasta Miraflores. Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV, instó a reaccionar ante el posible ingreso de opositores al centro de la capital. “Nos vamos a ir a Caracas… para verlos desesperados”, precisó.

El régimen acusa al Gobierno de Estados Unidos de atentar contra la principal hidroeléctrica del país confabulado con la oposición venezolana. Se trata de la represa del Guri, en el estado sureño de Bolívar, donde hace un mes se originó el apagón más grave de la historia de Venezuela. Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, achacó el primer gran corte de electricidad a un ataque “cibernético” contra el sistema. La respuesta fue reforzar la seguridad en las instalaciones eléctricas. Pero unos días después ocurrieron nuevos apagones que dejaron sin luz a casi todo el país.

 

El cantante José Luis Rodríguez ‘El Puma’, quien celebró su 76 cumpleaños en Miami, estudia postularse a presidente de Venezuela

Daniel Shoer Roth, en el periodico El Nuevo Herald de Miami informa que “el legendario cantante venezolano Jose Luís Rodríguez ‘El Puma’ ha revelado una nueva faceta en su larga trayectoria artística: la política”. A sus 76 años, Rodríguez sorprendió a sus fans al dar a conocer públicamente su intención de aspirar a la presidencia venezolana si eventualmente se convocan elecciones presidenciales libres en su país natal. En español castizo lo que quiere es que alguien le saque a hostias a Nicolás Maduro del poder, sea Juan Guaidó o Donald Trump, para que ‘El Puma’ llegue al Palacio de Miraflores. En Twitter pude leer un mensaje donde le decían al nuevo pretendiente ‘presidente alucinado’, que dejara tomar ron Cacique y se pasara al Havana Libre añejo 7 años que es mucho más saludable… “Hay una posibilidad abierta, pero muy grande (…) Depende de una organización, de que se pongan de acuerdo”, confesó el intérprete de ‘Pavo Real’ y ‘Dueño de nada’, radicado en Miami desde la década de los noventa.

‘El Puma’ reveló sus aspiraciones políticas durante una entrevista con el periodista de CNN en Español Camilo Egaña. Recalcó que su interés recae sobre la faceta humana de la política y no “los viejos estilos”. “Siento que la gente está cansada de los políticos. Quizás necesitemos a outsiders, a empresarios responsables que sepan sacar al país adelante en lo económico y lo social. Yo dejo la puerta abierta, simplemente estoy dispuesto a colaborar para reconstruir Venezuela”, subrayó el llamado “Ídolo de América”, quien hace unas semanas viajó a la frontera colombo-venezolana para participar en el concierto Venezuela Aid Live con su emblemático tema ‘Agárrense de las Manos’. “El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, ha exhortado repetidamente a ‘un cese a la usurpación’ del mandatario chavista Nicolás Maduro, ‘un gobierno de transición y elecciones libres’. Para ese proceso electoral, el líder opositor reconocido por más de 50 gobiernos, no se presentará como candidato cuando acabe el gobierno provisional…”, según a CNN en Español. A uno le da la sensación que en Miami se bebe mucho más el Cacique venezolano que el Havana Club cubano.

 

“Un buen cantante debe tener un toque histriónico. Vivir en la propia piel la letra de una canción es como ejecutar una obra frente a las cámaras”

Recuperado ya del doble trasplante de pulmón al que fue sometido en 2017, el cantante, actor y empresario y ‘futuro’ presidente de Venezuela, se prepara para su gira mundial ‘Agradecido’, a partir del 11 de mayo, cuando debutará su tour en el auditorio The Filmore Miami Beach. Como parte de la promoción en estos meses de preparación, Rodríguez compartió un video de sus actuaciones en las telenovelas de la cadena venezolana RCTV. “Un buen cantante debe tener un toque histriónico”, escribió. “Vivir en la propia piel la letra de una canción es como ejecutar una obra frente a las cámaras”. Ron Cacique se distribuye en Venezuela, España, Chile, Ecuador, México e Italia. A finales de los años 50 Licorerías Unidas, una empresa fundada por Gustavo Vegas Leon e hijos (Sucesores de Don Tomas Sarmiento), comienza a envejecer un ron ligero en la Hacienda Saruro en La Miel, Estado Lara, al occidente de Venezuela. La diferencia fundamental entre el nuevo producto y el resto de los rones producidos en el Caribe radicaba en la maduración del ron, en el primero el proceso se realiza en dos años y en el resto el tiempo aproximado es de seis meses. La empresa comienza a producir su ron con sus plantaciones de caña y reservas de agua mineral propias. Así en diciembre de 1961 la compañía Licorerías Unidas lanza al mercado venezolano el ron. Cacique que se produce a partir de la fase de destilación de donde se obtienen siete tipos de rones y que luego combinados crean el ron Cacique.

Havana Club es una marca de ron que es fabricado en Santa Cruz del Norte, Cuba. La marca fue establecida en 1878 por José Arechabala, nacido en Gordejuela, Vizcaya, España y fue nacionalizada en 1960 después de la Revolución cubana. Desde 1993 es producido por el consorcio Havana Club Internacional, el cual es una empresa conjunta entre Pernod Ricard y el gobierno cubano. La batalla comercial sobre los derechos del uso del nombre en Estados Unidos se inició en 1994, cuando Bacardí solicitó una licencia para manejar la marca. Bacardí adquirió los derechos de la marca registrada Havana Club de los creadores y dueños originales, la familia Arechabala, que fabricó su ron en Cuba desde los años 30 hasta 1960 y lo exportó a Estados Unidos y otros países hasta que sus plantas de fabricación fueron embargadas sin indemnización alguna durante la revolución cubana. Hasta la fecha, Bacardi había ganado todas las batallas legales en EE UU en relación con la comercialización y uso de la marca Havana Club tanto que en abril de 2010 la corte de distrito de Wilmington, Delaware, dictaminó que el origen del ron Havana Club de Bacardi es geográficamente preciso. La botella claramente lo describe como ron de Puerto Rico y basado en la receta original cubana creada por la familia de Jose Arechabala, para esto Bacardí presentó un estudio que mostraba que tan sólo el 18% de los consumidores del ron que miraron la etiqueta pensaban que se fabricó en Cuba o que los ingredientes eran cubanos.

El origen de la interminable batalla legal se remonta al momento en que la firma Bacardí, que producía en Cuba el ron Bacardí y Havana Club, decidió abandonar ese país luego de la llegada de Fidel Castro al poder en 1959. La firma continuó produciendo el ron en Puerto Rico y de esa forma pasó a comercializar la marca en Estados Unidos. En 1976 Cuba logró obtener el registro de la marca pero en 2006 lo perdió al no poder presentar la debida licencia de la OFAC. La Oficina de Control de Activos Extranjeros es un organismo de control financiero dependiente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La Habana abrió entonces un nuevo frente en la batalla legal, que en 2012 llegó a la Suprema Corte estadounidense, pero el tribunal rehusó analizar el caso. A mediados de la década de 1990, una empresa cubana se había asociado a Pernod Ricard para la exportación de la fabricación cubana de ron bajo la marca Havana Club, con excepción del mercado de Estados Unidos debido al embargo comercial que aplica Washington al Gobierno cubano desde hace casi medio siglo. En diciembre de 2013, cuando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba era visto como algo imposible, Cuba llegó a lanzar un ron especial, Havanista, de calidad de los modelos añejos de Havana Club, especialmente para el mercado estadounidense. La empresa cubano-francesa Havana Club International (de la que forma parte la gigante francesa Pernod Ricard) registró la marca Havanista en 2011 con la expectativa de poder comercializarla en Estados Unidos luego del levantamiento del embargo.

En enero de 2016 finalmente a Oficina de Patentes y Marcas (USPTO) de Estados Unidos garantizó a la empresa Cubaexport el registro y los derechos sobre la marca de ron Havana Club en territorio estadounidense abriendo un nuevo capítulo en el litigio de casi dos décadas entre Cuba y la familia Bacardí, que comercia un ron Havana Club producido en Puerto Rico. La empresa cubana Cubaexport consiguió una autorización especial de la oficina del Tesoro sobre Control de Activos Extranjeros (OFAC) y con ello la firma presentó la documentación ante la oficina de patentes. La decisión permitirá a Cuba comercializar en Estados Unidos el ron Havana Club producido en territorio cubano una vez que el embargo comercial adoptado por Washington contra la isla hace medio siglo sea finalmente desmontado. Habrá que esperar a que Donald Trump deje el despacho Oval de la Casa Blanca en Washington. Prefiere también el pernicioso Ron Cacique, que le hace cambiar sus decisiones presidenciales en cuestión de días u horas, teniendo al mundo de las relaciones internacionales mareado. Su ‘presidente encargado’ en Caracas le reprocha el que se haya olvidado de él y siga sin enviarle sus marines…

 

“No recuerdo haber leído un relato fiable sobre lo que ocurre en Venezuela”, escribe Almudena Grandes en ‘Verdades alternativas’

“No escribo con intenciones ocultas, ni pretendo aumentar la confusión, al contrario. Simplemente, me gustaría saber la verdad. Y tal vez es culpa mía. Tal vez se han publicado grandes análisis y me los he perdido, o no estaba viendo la cadena de televisión que emitió un reportaje exhaustivo sobre el tema, o estoy tan concentrada en mi trabajo que no me entero de nada, puede ser. Pero no recuerdo haber visto, o leído, o escuchado en ninguna parte un relato objetivo, fiable y veraz sobre las razones de la situación que padece Venezuela…”, destaca la escritora española Almudena Grandes, en una columna que titula ‘Verdades alternativas’. “Sobre mí se han derramado, eso sí, toneladas de información. Todos los días leo, veo, escucho alguna. Supermercados saqueados, farmacias desoladas, enfermos que se sienten abandonados a su suerte, parturientas que cruzan la frontera para parir en Cúcuta, niños pequeños que cruzan un río a diario para estudiar en colegios colombianos, venezolanos sumidos en la desesperación, columnas de emigrantes con las maletas a cuestas, manifestaciones de un signo, manifestaciones de otro, acusaciones cruzadas, que culpan al Gobierno, que culpan a Donald Trump, que culpan a Nicolás Maduro, que culpan a las multinacionales. Pero, e insisto en que a lo peor es culpa mía, todos los días veo a muchos reporteros entrevistando a toda clase de gente en las calles y no recuerdo a un solo analista que se haya propuesto desentrañar los verdaderos motivos de lo que ocurre”.

“Yo nací en la segunda mitad del siglo XX y recuerdo sucesos envenenados, madejas tan enrevesadas que parecían imposibles de desenrollar, la guerra de Vietnam, el conflicto árabe-israelí, los territorios ocupados en Palestina, la guerra del Líbano, la de Irak, Hezbolá e, incluso, mucho más recientemente, el nacimiento del Estado Islámico, primero Isis, luego Daesh, pero no recuerdo haber tenido nunca la sensación que tengo ahora. Mientras aquellos acontecimientos sacudían el mundo, los diarios, las radios, las televisiones ofrecían análisis casi diarios sobre el terreno, a menudo de urgencia, tan apresurados que a menudo resultaban erróneos y tenían que rectificarlos al día siguiente, pero no se limitaban a describir los efectos de las cosas, sino que intentaban indagar en sus causas. No quiero ser injusta ni parecer radical, pero tengo la impresión de que, en el siglo XX, edad de oro del periodismo de investigación, sabríamos quién, o quiénes, son los culpables de los apagones, de los saqueos, de las privaciones que han provocado una desesperación que ha terminado sembrando las calles de cadáveres”.

“Ahora sólo tenemos acceso a las versiones partidistas de la población de Venezuela. Nos dan a elegir entre creer a un médico que dice que no tiene ni mercromina para curar a sus pacientes, o creer a un estudiante que dice que él jamás habría podido acceder a la Universidad si no se hubiera producido la revolución bolivariana. En apariencia es un enfoque equitativo, pero no resuelve nada, porque lo más probable es que ambos, el médico y el estudiante -las mujeres venezolanas sólo interesan a las cámaras cuando hacen cola para comprar pan, pero esa es otra historia-, digan la verdad. La cuestión no es que sean o no sinceros, sino qué ha pasado para que su verdad resulte interesante para los medios de comunicación de todo el mundo. Y eso, quienes son los responsables de lo que está pasando y por qué ha llegado a pasar, es lo que no sabemos con certeza”.

“No aspiro a una historia de buenos y malos. Tampoco a exculpar o incriminar a un Gobierno que ha hecho muchas cosas mal. Seguramente tantas como las fuerzas de la oposición, porque a una situación como ésta difícilmente se llega por los errores de uno solo. Pero entre quienes le echan la culpa exclusivamente al Gobierno por la hiperdevaluación de la moneda, y quienes advierten que el desabastecimiento se debe a que los venezolanos pobres ahora son más ricos y consumen más, me resulta imposible discernir entre la verdad y la propaganda. Más allá de ese punto, no estoy segura de nada. Y ya sé que las mentiras que el público quiere creer que son ciertas, esas que ahora se llaman verdades alternativas, definen el siglo XXI, pero no me resigno. Porque me gustaría saber la verdad, la única, la otra, la de siempre”.

 

Cualquier juicio ponderado que emitas sobre una guerra provocará insultos y desprecio como si fueras un débil mental o tonto de baba

“No lo dudes. Si buscas la verdad y quieres salir de dudas, existe un remedio infalible. Cómprate una pistola y realiza prácticas de tiro. Cuando aciertes en el blanco, que es tu propio seso, habrás alcanzado la verdad con absoluta certeza. Existe otra solución menos dramática para demostrar que estás en posesión de la verdad: pon cara de asno cabreado, expresa tu razón con una frase corta muy ruda y úsala como arma con la mirada puesta en las estrellas…”, le oí comentar al escritor Manuel Vicent. En el Discurso del método, el filósofo Descartes, afirma que al pensamiento se llega a través de la duda metódica. Dudar equivale a pensar. Y a la vez el pensamiento es la única prueba de que uno existe en realidad. Pienso, luego existo. Pero este discurso es pura falacia, porque hoy si dudas estás muerto, ya que en la opinión pública ahora mandan los fulanos que están siempre en lo cierto. El pensamiento dubitativo te lleva a emitir juicios llenos de matices, lo que te convierte en un ser moderado, equidistante y contradictorio, muy sospechoso. Ya me contarás adónde vas con esa mochila si te dedicas a la política o eres un líder de opinión. Cualquier juicio ponderado que emitas sobre el peligro de una guerra en Venezuela provocará insultos y desprecio como si fueras un débil mental o tonto de baba.

Pese a que la duda lleva el oxígeno de la sangre hasta ese bulbo recóndito del cerebro donde reside la doble cara de la verdad, no te servirá de nada. Deberás hacer un esfuerzo sobrehumano para defender tus dudas como el último reducto de la inteligencia. En cambio, la certeza es señal de que la fe cargada de emoción ha producido una obstrucción en algún punto del fluido del pensamiento, lo que obliga a gritar desaforadamente para que la yugular siga bombeando sangre al cerebro antes de que reviente como una palpitante babosa. Solo los muy débiles están seguros de todo, porque hay que ser muy fuertes para no estar seguros de nada.

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