La Manada, en ‘Sanfermines’ perpetró “al menos 10 violaciones”, según el Tribunal Supremo de España, ¿Qué cantan los poetas andaluces?

EL BESTIARIO

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

El alto tribunal considera un “error” la calificación de delito continuado de los tribunales navarros, pero señala que no puede modificar la acusación porque no se lo ha pedido ninguna de las partes. De haber podido cambiarla, la pena se habría disparado. Este fallo llega cuando apenas restan 15 días para que se inicien las fiestas de San Fermín, en Pamplona, del 6 al 14 de julio, donde otras ‘manadas’ de toros bravos protagonizarán los encierros donde miles de mozos llegados de todos los lugares del mundo correrán delante de los morlacos. Es la ‘Fiesta’ inmortalizada por el escritor norteamericano Ernest Hemingway… En este escenario nocturno se produjo una violación que perturbó a la opinión pública española y más el fallo de los jueces navarros al minimizar los hechos, cuestionando a la víctima, por haberse atrevido a irse de juerga en los ‘Sanfermines’. Mientras esto ocurría en Euskadi con ‘toros’ nada bravos, algunos de ellos miembros de la propia Guardia Civil y Ejército, en Veracruz, México otra ‘manada’, hijos de papás, los ‘Porkis’, cometían otras tropelías sexuales, recibiendo una ‘amnistía’ legal por parte de un juez corrupto, a quien le ha sido retirada su ‘licencia para matar’ las leyes defensoras de la mujer mexicana. Pamplona y Veracruz luchan porque se imponga la Justicia en sus tierras de magistrados ‘bendecidos’ por el Opus Dei y gobernadores corruptos…

 

Una manada se compone de varios animales de la misma especie que están juntos o que se desplazan juntos. Normalmente se refiere a animales en estado salvaje; a veces también se aplica a especies domesticadas, aunque es más apropiado hablar de piara para cerdos, jauría para perros, manada para lobos, vacada para vacas o rebaño para ovejas y cabras. Es interesante estudiar el comportamiento de los animales dentro de la manada, así como su actitud como grupo frente al resto de las especies. Hasta se pueden ver comportamientos de decisión de conjunto, como en el caso de los ciervos o búfalos.​ En épocas antiguas, cuando el hombre apenas poblaba la superficie de la Tierra, había inmensos espacios vacíos, y los animales campaban libremente por esas grandes superficies; pero hoy en día, entre el poblamiento intensivo, la agricultura, la tala de bosques y otros procesos de modificación de la superficie de la Tierra a manos del hombre, se han reducido considerablemente las superficies antes pobladas por manadas. Esto, sumado a la caza indiscriminada que pone en peligro a varias especies, también ha sido un factor que ha llevado a la reducción de las manadas, tanto en el número de éstas, como en la cantidad de ejemplares que las conforman. Con el fin de limitar este proceso, se han creado reservas de fauna, donde hasta cierto grado, las manadas pueden mantener su anterior estilo de vida salvaje. Es el caso del parque de Yellowstone, donde vive la última manada de bisontes americanos. Los etólogos han encontrado que existen dos factores importantes que favorecen la existencia de grupos de animales cooperando: Las ventajas obtenidas en la defensa frente a depredadores y la facilidad de la búsqueda de alimento o las ventajas de la caza en grupo.

El Tribunal Supremo de España considera que los cinco miembros de La Manada no cometieron un único delito de agresión sexual continuada, sino que violaron al menos 10 veces a su víctima en los ‘Sanfermines de 2016’ y, por lo tanto, tendrían que haber sido condenados por otros tantos delitos. De haber sido así, la pena impuesta se habría disparado, pues podrían haber sido condenados a entre 6 y 15 años de presidio por cada una de las agresiones sexuales. El alto tribunal, que ahora ha elevado la condena a 15 años por violación en lugar de abuso sexual, reprocha a la Audiencia de Navarra un “error en la calificación jurídica” y que tendría que haber condenado a José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero y Jesús Escudero como “autores y partícipes de una pluralidad de delitos de agresión sexual”.

El Supremo subraya que ni la fiscalía ni las acusaciones (incluida la representación de la víctima) hayan impugnado esta calificación de un único delito continuado. Al no estar recurrida, el alto tribunal no puede cambiar esa tipificación, según explica en un comunicado emitido este viernes. Los magistrados aseguran que los condenados perpetraron “al menos 10 agresiones sexuales con penetraciones bucales, vaginales y anales”.  Esto supone que hubo “pluralidad de intervinientes y de actos agresivos”, según el Supremo, por lo que “la correcta calificación [del delito] de acuerdo a reiterados precedentes de la sala” hubiera sido condenarlos de manera independiente por cada penetración y no como un solo delito continuado. Según la sentencia de la Audiencia de Navarra, al menos la víctima fue penetrada bucalmente por todos los procesados; vaginalmente por Alfonso Jesús Cabezuelo y José Ángel Prenda, este último en dos ocasiones, al igual que Jesús Escudero Domínguez, quien la penetró una tercera vez por vía anal, llegando a eyacular los dos últimos y sin que ninguno utilizara preservativo.

 

Los cinco miembros de La Manada han sido detenidos e ingresados en el centro penitenciario Sevilla, en Mairena del Alcor

El fallo del Supremo es una enmienda prácticamente total a las sentencias de la Audiencia Provincial y el Tribunal Superior de Navarra. No solo considera que se debieron apreciar una multitud de agresiones sexuales, sino que reprocha que solo viera un abuso sexual donde había violaciones múltiples a una víctima que estaba en una situación intimidante y de sometimiento. Con todo, el tribunal, tras escuchar en una vista pública los recursos de las acusaciones y las defensas contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (que ratificó la de la Audiencia de Navarra), ha decidido revocar esas sentencias y calificar los hechos como un delito continuado de violación, por lo que eleva la pena de 9 a 15 años para cada uno de los cincos acusados. Los magistrados aplican además dos agravantes que elevan la pena: trato vejatorio y actuación conjunta de dos o más personas. La decisión del Supremo implica que la condena ya es firme. Los cinco miembros de La Manada han sido detenidos este mismo viernes, 21 de junio’ y han sido ingresados en el centro penitenciario Sevilla, en Mairena del Alcor.

Este es el párrafo del Tribunal Supremo sobre el error de la calificación del delito, que con toda probabilidad desarrollará en la sentencia que publicará en las próximas semanas: “El Tribunal constata, igualmente, el error en la calificación jurídica de la sentencia de instancia que consideró concurrente un único delito continuado, cuando por la pluralidad de intervinientes y de actos agresivos, la correcta calificación, de acuerdo a reiterados precedentes de la sala, hubiera sido considerar a los acusados autores y partícipes de una pluralidad de delitos de agresión sexual. Este extremo no ha sido objeto de impugnación y, consecuentemente, el principio acusatorio impide pronunciarnos al respecto”.

 

Canallada de cinco hombres, violan a una mujer y creen que acaban de correrse la juerga del siglo, 1.080 días del caso y 15 años de condena

Unos hechos probados y dos perspectivas antagónicas. En el caso de La Manada, el mismo relato ha estado casi tres años mostrando y destilando dos formas de entender varios conceptos: las relaciones sexuales, el consentimiento, la credibilidad y el tratamiento de las víctimas, la sexualización de los cuerpos de las mujeres y cómo se convierten en objetos, la libertad sobre sus actos, sus deseos y sus voluntades… Esa misma dicotomía se sentó este viernes en una sala del Tribunal Supremo de Madrid, en la vista pública de un caso histórico que ha arrastrado consigo manifestaciones, concentraciones y declaraciones de juristas, políticos y feministas, pero también clichés, estereotipos e ideas que estaban incrustadas como mugre, tanto como para ponerse a revisar el apartado sobre delitos sexuales en el Código Penal. “No es abuso, es violación” ha sido gran parte de la banda sonora de las miles de mujeres que se plantaron en la calle, varias veces, a lo largo del proceso.

1.080 días después, la justicia ha decidido que aquella madrugada del 7 de julio de 2016, en aquel portal de la calle de Paulino Caballero de Pamplona, hubo una violación. No un abuso con prevalimiento, no una agresión sexual, “un delito continuado de violación”. ¿La clave? La intimidación. Los magistrados tenían que decidir si aquel cuartucho angosto, la superioridad física y numérica, la diferencia de edad y el resto de circunstancias que envolvieron aquel cuarto de hora eran susceptibles de causar en la víctima la idea de que, hiciese lo que hiciese, no podría salir de ahí. Y decidieron que sí, hubo intimidación ambiental. “El relato fáctico describe un auténtico escenario intimidatorio”, se lee en el comunicado del TS. “Pues ya era hora, porque fuimos muchas las que lo vimos desde el minuto uno”, se lee en Twitter. Ese tribunal, -presidido por el magistrado Andrés Martínez Arrieta, y compuesto además por Andrés Palomo, Ana Ferrer, Vicente Magro y Susana Polo como ponente- escuchó ayer durante dos horas casi exactas a Carlos Bacaicoa (la acusación particular), Víctor Sarasa (ejerciendo la acusación popular del Ayuntamiento de Pamplona), Ildefonso Sebastián Labayen (ejerciendo la acusación popular de la Comunidad Foral de Navarra), Agustín Martínez Becerra (el abogado de la defensa) e Isabel Rodríguez (por el Ministerio Fiscal). Esta última, con una media sonrisa y apoyada a ratos la barbilla sobre su mano derecha, asistía al resumen de Martínez Becerra, un alegato que podría ser el desglose de un manual explicativo sobre la cultura de la violación. Sobre por qué funciona y se perpetúa.

La posición del abogado sevillano fue desde el principio un dibujo de cómo piensan quienes ven en el cuerpo de una mujer una herramienta para satisfacer sus deseos. Y así lo ha dicho él alguna vez: “Esto son las fantasías sexuales de cinco imbéciles”. Tal vez sin reparar en que los sueños eróticos de esos “imbéciles” han supuesto una pesadilla para, al menos, dos mujeres: la víctima de Pamplona y la de Pozoblanco. Del relato de esta última se conoce menos. De ella, de la primera, tanto que se conoció su declaración íntegra, a pesar de haber sido a puerta cerrada. Aquello conectó con los miedos, los recuerdos y la inquietud de las mujeres que pedían que se llamara violación a la violación, que querían que la noche y la calle, en cualquier circunstancia, fueran también de ellas, y para ellas, el lenguaje, generador de identidad y por lo tanto de realidad, podía no entender de tipos penales, pero sí de orden: el que puede llevar a cualquiera a colocarse por un segundo en el lugar de aquella mujer, a recorrer con ella las calles de Pamplona, y a mirar en cualquier dirección y solo ver brazos desconocidos, risas desconocidas, voces desconocidas, manos desconocidas. La piel, que nos une a quien haya enfrente, se convierte entonces en una amenaza.

 

“Los autores constriñeron a la víctima. Sometimiento, no consentimiento. No se puede pedir a las mujeres actos heroicos…”, recalcó la fiscal

Los deseos en torno al sexo, la excitación o las ilusiones sobre el coito que cada uno y cada una puedan tener son, obviamente, libres. La imaginación coge caminos que pueden ser sorpresivos incluso para quien imagina, la mente va donde le place. Pero cuando esas etéreas ideas se convierten en una realidad que choca con la libertad del otro o de la otra, en este caso la libertad sexual de una mujer de 18 años, dejan de ser un intangible y se convierten en hechos que pueden ser constitutivos de delito. Se ha preguntado la fiscal Isabel Rodríguez si es que había que pedir a las mujeres actos heroicos en situaciones como esta: una mujer que apenas acaba de cumplir la mayoría de edad en una ciudad que no es la suya en un cubículo de apenas tres metros cuadrados rodeada por cinco hombres de complexión fuerte, mayores que ella, que la mandan callar y le desabrochan la sudadera que llevaba atada a la cintura, el sujetador, le quitan la riñonera y le bajan los leggins y el tanga. “No consta en los hechos probados que la víctima consintiera o accediera. No consta que los agresores solicitaran mantener esas relaciones”, recordó la fiscal. Lo que sí consta, añadió, es “que los autores constriñeron a la víctima”. Fue tajante: “Sometimiento, no consentimiento. Sometimiento”.

Donde la fiscal Isabel Rodríguez vio sometimiento, Martínez Becerra vio voluntad; donde ella encontró “gritos que reflejan dolor”, él vio “gemidos y jadeos”; donde ella percibió una clara vejación y humillación, él vio “juegos preliminares”; donde ella no pudo hallar consentimiento, él aludió a que eso “no vale”, que sí, que “no es no, pero para que sea no, hay que decir no”. ¿Vieron vídeos distintos? ¿Leyeron hechos probados diferentes? En absoluto. Pero observaron desde dos lugares muy alejados. Isabel Rodríguez desde el lugar que la sociedad, en masa, lleva ya varios años reclamando como inicio del cambio, uno en el que cualquiera que mire a una mujer no vea un expositor de pechugas y muslos, que es exactamente como un amigo de Prenda lo describió. “El Prenda está súper salido, es un enfermo… Parece que está viendo un expositor de pollos asado”.

 

“Porque la creímos, porque os creemos. Porque os queremos VIVAS, LIBRES, SIN MIEDO”, escribe el presidente Pedro Sánchez en Twitter

Agustín Martínez Becerra desde ese en el que la violencia sexual, en mayor o menor grado, está tan naturalizada que es imposible percibirla como tal, sentirla como tal y ejercerla como tal. Él lo ha repetido hasta el hartazgo, que son inocentes, que ellos “saben” que no son culpables del delito de violación y que él también lo cree, que “idiotas, sí”, que “gilipollas, sí”, que “desgraciados e incultos, sí”, pero “no violadores”. Que aquello solo era “una mala película porno”. “Pocas veces he tenido la convicción de que cinco personas son absolutamente inocentes”, dijo en la vista. Seguro que es cierto, que ellos no se ven como violadores, que él no los ve así y que aquello, tamizado bajo su percepción, era porno casero. Y ahí, como a él le gusta decir, está el nudo gordiano. En la ausencia de empatía, de humanidad, de percepción de la realidad. Ahí está el peligro, en esa atrofia que provoca que cinco hombres violen a una mujer y crean que acaban de correrse la juerga del siglo.

Políticos y activistas califican la sentencia como “un triunfo del movimiento feminista”. Expertos y figuras públicas valoran el fallo contra La Manada por su precedente a favor de las víctimas y creen que la justicia ha recuperado credibilidad y las movilizaciones en las calles han ayudado. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del PSOE, se ha expresado así en un tuit: “Fue una violación. El fallo del Supremo sobre La Manada así lo confirma. Solo sí es sí. España sigue avanzando en la protección de los derechos y libertades de las mujeres, y no se va a detener. Porque la creímos, porque os creemos. Porque os queremos VIVAS, LIBRES, SIN MIEDO”.

 

Francisco Serrano del partido de extrema derecha, Vox, afea que la sentencia esté “cargada de condicionantes mediáticos y políticos”

El presidente de Vox en el Parlamento andaluz, Francisco Serrano, ha lamentado este mismo sábado, 22 de junio, que la sentencia del Tribunal Supremo que condena a los miembros de La Manada por un delito de agresión sexual, y no de abuso sexual, como sí se hizo en primera instancia, esté “cargada de condicionantes mediáticos y políticos”. El líder de Vox, Santiago Abascal, evitó este viernes pronunciarse sobre la sentencia. Esta actitud de este líder del estrenado partido de extrema derecha en España, Vox, Francisco Serrano ha causado vergüenza ajena, incluidos muchos de sus socios del Partido Popular y Ciudadanos, con quienes gobierna, merced a una ‘coalición’ de la derecha más rancia de España, en tierras de poetas eternos y universales, defensores de los hombres y mujeres de España… Luis de Góngora y Argote (1561-1627). Barroco y culterano por excelencia. ¿Podría tener más influencia un poeta sino aquel que da nombre a un estilo? El gongorismo sigue presente. Federico García Lorca (1898-1936). Ya lo hemos dicho: si los extranjeros conocen a un solo escritor andaluz, ese es Lorca, el poeta más internacional, que no sólo estuvo en Nueva York, sino que ha sido traducido, cantado y llevado al cine y la televisión. Su muerte -además de su estilo único sin duda- lo han encumbrado a la altura de mito. Juan Ramón Jiménez (1881-1958). En este caso los premios acertaron -que no sirva de precedente- porque Juan Ramón recibió el Premio Nobel por una dilatada carrera de poeta que fue desde el sentimentalismo posromántico y el modernismo hasta una poesía pura que anunciaba la Generación del 27. Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870). ¿Quién que es no es romántico? Hasta Bécquer fue romántico, y lo fue tanto, que dejó tanta huella como él recogía de toda la poesía europea y tradicional. El mismo Juan Ramón fue becqueriano antes que juanramoniano. La poesía de Bécquer sigue siendo la conexión entre la poesía culta y la popular, como hizo Lorca (también Góngora y Juan Ramón, aunque se olvide). Antonio Machado (1875-1939). Los milagros tienen premio y don Antonio consiguió una poesía propia absolutamente sencilla sin caer en el prosaismo; llevó el localismo a lo universal, y el paisaje, al cielo de la eternidad. Sus gracias y sus desgracias adornan nuestra historia con la mala fortuna de los afortunados. Cinco grandes poetas andaluces, los cinco poetas más influyentes de la historia. Tal vez todos coincidan en ser nexo de unión entre la poesía culta y la popular, entre la Andalucía que lo sabe todo, y la que lo hace todo. Desde la eternidad alucinan con los tuits del ‘Vox’ Francisco Serrano, quien recalca en Twitter que “nos volvemos a encontrar con una sentencia cargada de condicionantes mediáticos y políticos que acabará ante el Tribunal Constitucional. No es la primera vez ni será la última”.

Cuentan compañeros de profesión y otros letrados, que se las han visto con él como juez primero y ahora como abogado, que Francisco Serrano, cabeza de lista de Vox por Andalucía, era firme en atacar el maltrato a la mujer en el ámbito familiar, pero que cuando se puso el énfasis por parte de los legisladores en la significación de la violencia psicológica -la que no es visible pero lamina a las que la sufren día a día-, empezó a cambiar su posición. Ese tránsito al negacionismo se radicalizó en 2004 con la creación de los juzgados de violencia de género. “Él, como juez de familia, vio cómo sus competencias en esa especialidad pasaban a ser responsabilidad de unos juzgados específicos”, explica una abogada sevillana, que prefiere mantener su nombre en el anonimato. “Desde entonces no ha parado de denostar a los juzgados y la ley, asegurando que son engañados por las mujeres que presentan denuncias falsas”, sostiene.

 

“Hay que proteger a las mujeres de cualquier tipo de violencia, pero no a partir de un determinismo de que la mujer siempre es la víctima”

Francisco Serrano, el juez Serrano, como es conocido en Sevilla, se afilió a Vox en 2014. Se presentó como candidato por esta lista en 2015, cuando la formación era apenas residual y no generaba las expectativas que ha desatado ahora. Entonces quedaron en novena posición, lejos los 12 escaños obtenidos. La frase de Martin Luther King “Para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada” es la que Serrano eligió para ilustrar sus razones para adentrarse en política. La polémica siempre ha acompañado a Serrano y él se siente cómodo con ella, incluso disfruta avivándola. Su figura saltó a los medios de comunicación cuando el Consejo General del Poder Judicial lo apartó de la carrera judicial, tras ser condenado en 2011 por el Tribunal Supremo a dos años de inhabilitación por un delito de prevaricación dolosa. Serrano modificó el régimen de visitas de un menor para que pudiera salir de nazareno con su padre en la Semana Santa de Sevilla. La madre del niño denunció al magistrado y al padre del chaval por haber adoptado la medida sin darle audiencia a ella, aceptando únicamente la petición que había hecho el abuelo paterno. El Supremo ordenó la reincorporación del juez a su puesto, una vez cumplida la pena, anulando un acuerdo de la Comisión Permanente, que había rechazado previamente su reingreso en la carrera judicial. Serrano está a la espera del recurso en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre su inhabilitación, que él considera ilegal.

Este caso dio notoriedad al candidato de Vox, pero él ya era conocido en Sevilla por sus polémicas decisiones sobre violencia de género y custodia de menores. “La audiencia provincial tuvo que darle un aviso para que acelerara la orden de recuperar la custodia de sus hijos en favor de una mujer a la que se la quitaron por su alcoholismo. Ella se recuperó y se dictaminó que debía volver a verlos, pero él demoró la decisión. “Cuando en sede judicial se ha alegado que se suspenda el régimen de visitas respecto de padres alcohólicos, Serrano no ha actuado igual”, señala otro abogado que ha litigado con el juez. En 2009 una veintena de asociaciones de mujeres solicitaron al Consejo General del Poder Judicial que le abriera expediente por considerar que actuaba “como altavoz” de los maltratadores. Él ha reiterado que se siente “víctima del yihadismo de género”.

“Yo no he cambiado de opinión sobre la violencia de género, ha sido el sistema el que ha basculado. Hay que proteger a las mujeres de cualquier tipo de violencia, pero desde la presunción de inocencia, no a partir de un determinismo de que la mujer siempre es la víctima, porque entonces se está aplicando una perspectiva psicológica pero no legal”, explicó Serrano. El juez, que actualmente está en excedencia y trabaja en su propio despacho, donde le ayuda su hija mayor, abogada, de 24 años, ha hecho de la lucha contra lo que él denomina “hembrismo y feminismo radical” su bandera. Creó la Plataforma Ciudadana por la Igualdad, que considera que la ideología de género no soluciona las situaciones de abuso, y que se han creado otros problemas que retroalimentan “el conflicto”. “La plataforma está sin actividad, actualmente, porque no puedo dedicarme a todo”, dijo Serrano.

Esa organización defiende la teoría del síndrome de alienación parental (SAP), una corriente psicológica que sostiene que los recuerdos de maltrato que tienen los niños, aunque parezcan creíbles, hay que ponerlos en cuestión porque podrían haber sido introducidos en el menor intencionadamente por parte de un progenitor para manipularlo con el fin de mostrar hostilidad hacia un padre u otros miembros de la familia en los procesos de custodia. El SAP no es reconocido como trastorno por las comunidades médicas ni legales y ha sido rechazado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psicología. No obstante, según varios de los letrados consultados, Serrano se valía de esta teoría para conseguir acuerdos con las otras partes, amenazándolas con que, de ir a juicio, podría solicitar la pérdida de la custodia, alegando que había hecho uso de esa influencia en sus hijos. “Estos tipos de conductas yo las he visto y las reconocen todos los profesionales, aunque no lo quieran admitir”, se defiende el juez.

 

“A esta desgraciada no creo que nunca la violen ni en grupo ni en cuadrilla, ni con alevosía o nocturnidad. Todo mi apoyo a @Inesarrimadas”

En el contexto de su fuerte oposición a las leyes de igualdad de género se enmarca el tuit que hace unos meses publicó en lo que pretendía ser un mensaje de apoyo a la portavoz nacional de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ante el mensaje publicado por una mujer que deseaba que a la dirigente la violaran en grupo. “A esta desgraciada no creo que nunca la violen ni en grupo ni en cuadrilla, ni con alevosía o nocturnidad. Todo mi apoyo a @Inesarrimadas”, decía su comentario en Twitter. Aunque nació en Madrid y llegó a Sevilla con 11 años, tras pasar los siete anteriores en Algeciras, él se siente sevillano. “Presumo de sevillanía. Me encanta la Semana Santa, soy hermano de San Isidoro, me gusta la Feria, tengo caseta con los amigos, y soy del Betis”, dice con orgullo. Lleva 20 años viviendo en San Julián y los vecinos lo conocen y lo aprecian. En un barrio humilde y de extracción obrera, muchos desencantados con los problemas de inseguridad de la zona, se han hecho eco de las reivindicaciones populistas que defiende el juez. Serrano ha sido quien ha liderado ideológica y legalmente el movimiento de varias asociaciones municipales del distrito de La Macarena para pedir la eliminación de albergues y comedores sociales en ese sector, alegando que los sintecho fomentan la inseguridad. Esa protesta se vio amplificada en redes sociales por la distribución de vídeos falsos en los que se mostraban peleas y amenazas iniciadas por personas sin hogar publicadas por cuentas y perfiles falsos. También ha sido el principal impulsor, de la mano de esas mismas agrupaciones, de paralizar la apertura de un centro temporal de inmigrantes en esa parte del centro de Sevilla empleando argumentos que vinculan inseguridad e inmigración, idénticos a los de Vox.

Cuando fue inhabilitado, Serrano fundó el diario digital XYZ, altavoz de los mensajes radicales en materia de inmigración, política territorial o temas de género que luego se transformó en la web SevillaInfo, que ha informado puntualmente de las reivindicaciones de los vecinos de La Macarena y en la que el líder de Vox, Santiago Abascal, protagoniza muchas de sus noticias. El medio estaba dirigido por el actual asesor de comunicación del PP provincial de Sevilla, Eusebio Pérez. “Yo no soy un político. Soy un profesional que quiere servir a España en la política”, dice de sí mismo Serrano, quien se ha definido como “defensor de la nación española, los valores familiares y la igualdad y provida”. Ha apelado al mundo humilde y obrero desideologizado, el mejor caldo de cultivo para el populismo, si bien Vox se centró en Sevilla. Allí el partido aspira también a subir exponencialmente en la zona más adinerada y elitista de la ciudad: el barrio de los Remedios, donde muchos recibieron con hostilidad a Juanma Moreno cuando llegó a la capital andaluza como líder regional del PP.

 

Desde 2003, cuando comenzó la estadística oficial, un millar de mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España

Antes también las mataban. Pero era de puertas para adentro y no se contaban. Maridos contra sus mujeres. Tan suyas que disponían hasta de su vida. España vivía de espaldas a la violencia de género hasta que una mujer, con voz suave y marcado acento granadino, contó su calvario en televisión: “En 40 años solo me ha dado palizas y sinsabores”. Dos semanas después fue quemada viva por su exesposo. Era 1997 y aquel testimonio de Ana Orantes fue el revulsivo para que algunas cosas empezaran a cambiar. Para que esas mujeres empezaran a contar también de puertas afuera. El Gobierno inauguró en 2003 un recuento oficial que acaba de llegar a una cifra tan redonda como negra: 1.000 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. A la primera que entró en esa lista, Diana Yanet Vargas, la mató su pareja en Fuengirola (Málaga) una noche de Reyes: “No me pegues, no me pegues. No me tires”, gritó ella. La arrojó por un balcón. Entre Diana Yanet Vargas y Ana Lucía da Silva Sepulchro, asesinada el pasado 14 de junio, un millar de mujeres de todas las edades y condición han perdido la vida a manos de los hombres que decían quererlas. El grupo de edad con más asesinadas es el de 31 a 40 años. 10 eran menores de edad. Otras seis pasaban de 85 años.

La mayoría de los casos siguen ocurriendo casi en silencio, sin que medie un aviso previo. Tres de cada cuatro asesinadas no denunciaron nunca a sus maridos, sus novios o sus exparejas. Las dificultades para proteger a esas mujeres que no dieron la voz de alarma, entender lo que supone el silencio y el círculo de la violencia, es uno de los aspectos en revisión de todo el sistema que se ha creado a lo largo de estos 16 años para combatir la violencia machista. “Tenemos sentencias que explican que el retraso en denunciar no se debe a que no haya fundamento, sino al propio proceso del ciclo de la violencia y del tiempo que la mujer necesita para tomar esa difícil decisión contra una persona a la que ha estado vinculada”, explica la jurista Inmaculada Montalbán, que fue presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género entre 2008 y 2013. Distintos estudios muestran cómo ellas tardan de media casi nueve años en denunciar. También es clave entender qué falló en la protección del otro 25% de esas víctimas que sí solicitaron la ayuda al sistema, pero fueron igualmente asesinadas.

 

“Esas mujeres aparecían con lesiones muy graves y le decían aquello de ‘mi marido me pega lo normal’ que le dio para titular un libro”

La gran clave de aquella España que empezó a contar a sus muertas fue entender que no se trataba de un asunto ni privado ni aislado ni único, sino un problema público, un drama social de gran calado. El forense Miguel Lorente empezó a ver a finales de los noventa cómo en su consulta se repetía un patrón que no se esperaba. “Entré en shock”, cuenta Lorente, que después fue delegado del Gobierno para la violencia de género entre 2008 y 2011. “Vi a muchas mujeres parecidas. Todas creían que solo les pasaba a ellas, que su marido era muy bueno”. Esas mujeres aparecían con lesiones muy graves y le decían aquello de «mi marido me pega lo normal» que le dio para titular un libro.  “Lo que más me sorprendía era la frialdad. Aquellos atestados mostraban el cálculo y ensañamiento con el que actuaban los asesinos, cómo preparaban la pistola y lo planificaban todo”, rememora de aquellos años Soledad Murillo, actual secretaria de Estado de Igualdad. Ella fue otra de las impulsoras de la ley integral de violencia de género aprobada en 2004, cuando ejercía como Secretaria de Igualdad. La ley “puso el acento en las relaciones de poder, habla de las relaciones sentimentales como relaciones de poder y conecta esos crímenes con lo público, no con el ámbito privado”. Enumera la lista con algunas de las medidas recogidas en aquella norma que salió a la segunda, después de que el PP vetara un primer intento: los juzgados y fiscalías especializadas en los que se atoró la formación de jueces y juezas, un observatorio para recoger y analizar cifras o reconocimiento y pensiones para los huérfanos, que se acabaron aprobando más de tres lustros después y que este junio siguen pendientes de tramitación.

Murillo y Lorente admiten que había aspectos de la ley que “no se cumplían”. “Ha faltado desarrollo, las leyes son esqueletos sobre los que hay que construir una nueva realidad. Tenía que haberse trabajado mucho más”, lamente el forense. A las mujeres las siguen matando. Mientras, se alzan voces que piden eliminar las leyes contra la violencia de género como las del partido ultraderechista Vox, porque, dicen, “no funcionan”. “No podemos desautorizar una ley porque se quebrante como se quebranta el Código Penal. Nadie pone en cuestión la ley tributaria cuando se produce una malversación”, critica Murillo.

Muchas de las medidas que no llegó a desarrollar aquella norma -sobre educación, formación de jueces y fiscales o sobre protección a las mujeres que no denuncian- aparecen repetidas y ampliadas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que salió en 2017 con el trabajo de todos los grupos políticos del Congreso. La cuenta pendiente ahora es su desarrollo para prevenir los casos, para proteger mejor a las mujeres y seguir ahondando en las razones por las que las atacan. La clave, explica la jurista Inmaculada Montalbán, es muy profunda y está enraizada en el patriarcado: “Algunos hombres no consienten que las mujeres ejerzan sus derechos con libertad porque creen que es un desafío para su masculinidad”.

 

Destituido por corrupción el juez de Los Porkys, Anuar González Hemadi, el caso de pederastia que indignó a México

Desde hace dos años, todo apuntaba a que uno de los casos de pederastia que más indignó a México iba a quedar enterrado entre los cientos de miles de expedientes sin resolver. Que los cuatro jóvenes, acusados de violar a una menor de edad en Veracruz, Los Porkys, hijos de familias adineradas e influyentes en un Estado colapsado por la corrupción y la impunidad, conseguirían esquivar el juicio. El Consejo del Poder Judicial ha decidido destituir al primer juez que en 2017 emitió un amparo para proteger a uno de ellos, a Diego Cruz -extraditado por España para que enfrentara su proceso en México-. Y la presunta violación de la menor Daphne Fernández ha saltado de nuevo a la opinión pública.

En marzo de 2017, el magistrado Anuar González Hemadi se convirtió en el enemigo público de México. La decisión de emitir una sentencia favorable para Los Porkys lo enfrentó a todo un país, que siguió el caso de la joven Daphne como si se tratara de su vecina, su hermana o su hija. Lo que más irritó no solo fue el fallo, sino la justificación que dio el juez para ampararlo. González falló que Diego Cruz (uno de los cuatro acusados) no había abusado de la menor, pese a reconocer que sí le tocó los senos, que sí estuvo presente cuando le metieron la mano por debajo de la falda y estuvo en el momento de la presunta violación posterior por parte de uno de sus amigos. Pese a todo, el juez interpretó que no existió una intención “lasciva” ni que Cruz tuviera la intención de “copular”, porque el supuesto agresor no “expresó palabra alguna” sobre ello. Por tanto, concluyó que no consideraba lo sucedido como un acto sexual, sino un “roce o frotamiento incidental”. Este último punto prendió la mecha de la indignación civil y, en medio de una oleada de críticas contra la sentencia, el órgano de control judicial decidió esos días suspender al juez y revisar con lupa todo su trabajo anterior.

Este año ha sido apartado definitivamente de su puesto por corrupción. Pues, según un comunicado difundido por el órgano de control judicial, se observó que las decisiones de este juez pudieron haber estado sujetas a “intereses particulares o económicos”. “No se tolerarán actos de corrupción ni negligencia inexcusable, sobre todo en delitos sexuales contra las mujeres y menores de edad. Demuestro con hechos mi compromiso en la transformación del Poder Judicial de la Federación”, ha manifestado a través de Twitter, el presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar. Horas antes de que el Pleno del Consejo tomara la decisión de destituirlo, el propio González comunicó que se encontraba “impedido” de continuar revisando las peticiones de amparo del resto de acusados del caso de Los Porkys pues había sufrido un “linchamiento social” que lo había puesto en una situación “vulnerable” como juez.

 

Salieron de fiesta en el Puerto de Veracruz, se subieron a un Mercedes recién estrenado y obligaron a una menor de edad a acompañarles

No es la primera vez que la presión social acelera la maquinaria de Justicia del país en el caso de Los Porkys. De hecho, fue así como después de un año de silencio administrativo, se reabrió en 2016 la denuncia de violación que había permanecido archivada en la Fiscalía veracruzana desde 2015. En ese momento los cuatro jóvenes ni siquiera se les conocía como los Porkys. El caso se remonta a enero de 2015. A principios de año, cuatro jóvenes apodados Los Porkys de la Costa de Oro salieron de fiesta en el Puerto de Veracruz. Todos hijos de familias adineradas de la zona -uno de ellos es hijo de un exalcalde- se subieron a un Mercedes recién estrenado y obligaron a una menor de edad a acompañarles. Ella era Daphne Fernández y según su testimonio, en la parte trasera del coche dos abusaron de ella. Después, llegaron a la casa del cabecilla y ahí fue violada, según su propio testimonio. Dos años después, uno de ellos, Diego Cruz, fue absuelto. Se dieron a la fuga cuando el escándalo alcanzó altas cotas de indignación en 2016. Después de la filtración de un vídeo donde confesaban su responsabilidad en lo ocurrido y ante la pasividad de las autoridades, al menos dos de ellos salieron por la puerta grande del país. Un año después de la denuncia, no existía ninguna orden de detención en su contra. La presión social aceleró la maquinaria de Justicia del Estado, que emitió una orden de detención y pidió a la Interpol una orden de busca y captura fuera de las fronteras mexicanas.

Enrique Capitaine fue el primero en caer. Cabecilla del grupo e hijo del exalcalde de Nautla (Veracruz), está acusado de violar a Daphne, que en ese momento tenía 17 años. Estaba escondido en Torreón (Coahuila, al norte de México) cuando fue detenido en mayo del año pasado. Diego Cruz fue el segundo. Fue capturado en Madrid en junio de 2016 por la Interpol mientras salía de fiesta con unos amigos. Y después de meses de batallas legales en España para intentar frenar su extradición, la Audiencia Nacional decretó que fuera entregado a México. Dos meses después, la misma Justicia que pidió su captura, decretaba su absolución.

De los cuatro jóvenes implicados en la violación solo dos están en manos de las autoridades. Capitaine y Cruz. Capitaine ha recibido dos amparos favorables que contradicen la acusación y Cruz consiguió uno que pedía la liberación inmediata. Gerardo Rodríguez, que iba de copiloto en el coche donde comenzaron los abusos, recibió un amparo desde el inicio al considerar el juez que, pese a haber estado presente en el momento de los hechos, no participó en ellos. El cuarto, Jorge Cotaita, está prófugo y enfrenta una acusación por pederastia. Era el que iba con Cruz en la parte trasera del coche y a quien la víctima lo señala directamente como el que le “introdujo los dedos en la vagina”.

 

“¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Qué miran los poetas andaluces de ahora? ¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?”

El Supremo hace historia con la sentencia de La Manada. El alto tribunal emite una decisión capaz de analizar el contexto machista en el que viven las mujeres y reconocer el impacto de la violencia en sus vidas. “Llevábamos más de seis meses esperando este momento. Hoy el Tribunal Supremo ha condenado a los acusados de La Manada por agresión sexual y ha hecho justicia por fin, no solo para la víctima de La Manada, sino para toda la sociedad”, comentaba en una columna periodística, este este pasado domingo Viviana Waisman, presidenta de Women’s Link Worldwide. “Lo que ha decidido este viernes el Supremo va a tener impacto en muchas vidas, más allá de la víctima y de sus agresores. Está en juego algo muy importante, recuperar la confianza de la sociedad y, especialmente, de las mujeres en la justicia. Y esta decisión abre el camino para lograrlo”.

El Supremo ha sabido aprovechar la oportunidad de unirse de manera positiva a un debate que está teniendo lugar en España y en todo el mundo: en un juicio sobre violencia sexual, el foco no puede ser el comportamiento de la mujer, sino la culpabilidad de los acusados. Con este fallo queda claro que no es aceptable exigir pruebas a las víctimas para que demuestren que se defendieron, porque bien sabemos que cuando las mujeres se intentan defender de los violadores a menudo terminan siendo asesinadas. Ha quedado probado que los hechos se podrían haber interpretado desde el principio de otra forma y que nos queda aún mucho camino por recorrer para que la justicia dé una respuesta adecuada a las mujeres y niñas que sufren violencia sexual. El máximo Tribunal ha hecho historia y ha sentado las bases necesarias para que, dentro de unos años, al echar la vista atrás, nos parezca increíble que hubiera tribunales capaces de considerar que una mujer que se encuentra rodeada por cinco hombres en un portal sin posibilidad de escapatoria no está en una situación intimidatoria y violenta. Hoy todas las miradas estaban puestas en el Tribunal Supremo y podemos decir que ha cumplido con su deber de proteger los derechos de las mujeres.

‘Poetas andaluces’ es el título de una canción grabada por el grupo español Aguaviva en 1969. Con fondo de guitarra andaluza, la voz del solista masculino (José Antonio Muñoz) recita versos de Rafael Alberti, con réplica primero de un coro femenino y después de un coro mixto.​ Está considerado un clásico de la música española contemporánea. La letra retoma los versos escritos por Rafael Alberti en 1950 en el poema ‘Balada para los poetas andaluces’.​ Se trata de una crítica soterrada a los poetas andaluces del momento por no alzar su voz frente a las injusticias que se vivían en la España de la época. Dos de los componentes de la banda, José Antonio Muñoz y Manolo Díaz se desplazaron a Roma, donde vivía exiliado el escritor, para recabar su permiso para utilizar sus palabras en la canción. Alberti opuso inicial resistencia, ya que la crítica contenida en su texto ya había perdido vigencia, pues habían transcurrido 20 años desde que fue escrita, a lo largo de los cuales ya se habían alzado voces condenando la depauperación y las injusticias del país. Pero finalmente consintió, siempre que se especificara que la letra había sido escrita en 1950. El tema, pese a contener versos de un autor en aquel momento proscrito en España, logró superar la censura del momento, pese a que algún comentarista radiofónico del momento, aun proclamó que no se había hecho una guerra (civil española) para oír la voz de un comunista en la radio de España.​

“¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Qué miran los poetas andaluces de ahora? ¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora? Cantan con voz de hombre, ¿pero dónde están los hombres? Con ojos de hombre miran, ¿pero dónde los hombres? Con pecho de hombre sienten, ¿pero dónde los hombres? Cantan, y cuando cantan parece que están solos. Miran, y cuando miran parece que están solos. Sienten, y cuando sienten parecen que están solos. ¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie? ¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie? ¿Que en los mares y campos andaluces no hay nadie? ¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta? ¿Quién mire al corazón sin muros del poeta? ¿Tantas cosas…”.

@BestiarioCancun

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