Los ciudadanos cubanos soñaban con ser gordos en el ‘Período Especial’, inmunizándose ante embates de EE UU, Donald Trump no lo sabe

EL BESTIARIO

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

La comunidad cubana de Miami asistió, meses atrás, de nuevo como convidada de piedra, a un cambio histórico en La Habana: el final de la presidencia de Raúl Castro, que cedió su puesto a otro compañero, Miguel Díaz-Canel. Con la fe en una caída súbita del régimen perdida hace décadas, en la capital de la diáspora cubana se ha consolidado un sentimiento de expectativas límitadas; pero la retirada del apellido Castro del primer plano, de fuerte calado simbólico, renueva su desgastada esperanza de transformaciones en la isla. Todos saben que ni los cientos de huracanes ni el ‘Período Especial’, desaparecida la Unión Soviética, fueron capaces de tumbar a la Revolución Cubana. La ‘paz’ ciclónica de los últimos años hacen sospechar de que Dios no es de derechas sino de izquierdas…, apuntaba un fiel antifidelistacastrista del Versailles de La Florida. ‘Cuba se prepara para afrontar un nuevo periodo de escasez’, titula el periódico español El País. Bruselas ha respondido hace unas horas al sucesor de Barack Obama en el Despacho Oval, amenazándole con represalias si reactiva el castigo a los inversores europeos en el ‘Caimán Verde’, entre los que destacan las principales cadenas hoteleras españolas como Meliá, Iberostar, Barceló, NH…

 

“Cuba se prepara para afrontar un nuevo periodo de escasez y penurias económicas…”, recalca Mauricio Vicent en El País, quien añade… “Y, otra vez, resistir es la principal consigna. Lo ha dicho bien claro el primer secretario del Partido Comunista, Raúl Castro, eso sí, intentando tranquilizar a la población al advertir de que ‘no se trata de regresar a la fase aguda del Periodo Especial’, la crisis provocada por la desintegración del campo socialista a comienzos de los años noventa, cuando el PIB cayó un 35% en tres años y los apagones llegaron a ser de 12 horas diarias, un recuerdo que todavía provoca pavor en varias generaciones de cubanos. A la siempre delicada situación económica de la isla, se suma ahora el cerco de EE UU a Venezuela, su principal aliado, y el recrudecimiento del embargo contra Cuba, un ‘turbulento escenario’ que, en palabras de Raúl Castro, hace que el país deba prepararse ‘para la peor variante’.

‘El tono del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba es cada vez más amenazador’, avisó el exmandatario cubano en un discurso ante el Parlamento, en el que aseguró que ‘el fortalecimiento del bloqueo y la continua aplicación de la Ley Helms-Burton persiguen el viejo anhelo de derrocar a la Revolución Cubana por medio de la asfixia económica y la penuria’. Días atrás, quien le relevó en la presidencia, Miguel Díaz-Canel, remató la idea: Trump ha llevado ‘los lazos bilaterales a su peor nivel en décadas’, extremando la persecución financiera y destrozando el acercamiento entre Washington y La Habana. ‘Para decirlo en buen cubano: la crudeza del momento nos exige establecer prioridades bien claras y definidas, para no regresar a los difíciles momentos del Periodo Especial’, dijo a los diputados. La sola mención de esa época hiela la sangre a muchos cubanos, que conservan en la memoria los años duros de los apagones y la crisis salvaje, cuando el país prácticamente se paralizó y los ciudadanos perdieron el 70% del poder adquisitivo. Desde hace meses, en los mercados de toda la isla comenzó a sentirse el desabastecimiento de productos básicos como la harina, los huevos, el pollo, el aceite y algunas medicinas, lo que provocó colas, broncas entre la gente y medidas para evitar el acaparamiento, incluida la venta controlada de productos deficitarios -últimamente, cuando sacan pollo en una tienda, solo se venden dos por persona-. También, ocasionalmente, se ha perdido el suministro de gasolina por unos días y ha habido apagones aislados, lo que unido a las noticias que llegan desde Venezuela -el primer socio comercial de Cuba y de donde viene, a precio preferencial, el 50% del petróleo que consume el país-, ha resucitado el fantasma del Periodo Especial.

Tanto Castro como Díaz-Canel han tenido mucho cuidado en explicar que nada tiene que ver el mal momento que se avecina con la crisis de hace tres décadas, pues la economía hoy está mucho más diversificada. La dependencia de Venezuela es grande, pero mucho menor de la que existía con la antigua URSS y el campo socialista -con quien la isla realizaba el 85% de sus intercambios comerciales. Aun así, si el Gobierno de Nicolás Maduro cayera, el impacto en la economía cubana sería considerable -economistas como Pavel Vidal o Carmelo Mesa-Lago calculan que podría descender un 10% el PIB cubano-. A ello se suma lo que Raúl Castro llamó “el incremento de la guerra económica de EE UU”, igual que pasó en los noventa, cuando en medio de la escasez galopante Washington promulgó las leyes Torricelli y Helms-Burton para desincentivar la inversión extranjera.

 

“Ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir, luchar y alcanzar la victoria”, recuerda Raúl Castro

Las presiones de EE UU para espantar a empresarios extranjeros y que importantes bancos no operen con Cuba son una realidad. Lo confirma la Junta Directiva de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, que aglutina a 260 firmas con negocios e inversiones en la isla. ‘Hay compañías que han recibido notificaciones de entidades de Florida en las que se advierte de que si hubiera cambios políticos en Cuba, se tomarían medidas contra quienes hoy hacen negocios con la isla’, dice uno de sus miembros. El cerco a las transacciones financieras con Cuba también se ha acrecentado. A las ya duras sanciones y multas aplicadas por EE UU a bancos que operaban con la isla, se suma la presión al sistema financiero internacional contras las operaciones que impliquen a entidades cubanas. Esta situación, que afecta a empresas de todas las nacionalidades y sectores, alcanza a multinacionales como Nestlé, con una importante implantación en la isla, o a organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cada vez con más dificultades para realizar sus transacciones. Junto a ello, a la histórica lista negra del Departamento del Tesoro, se ha agregado otra de entidades vinculadas a las Fuerzas Armadas cubanas -muchas de ellas, hoteles administrados por compañías españolas- a las que EE UU penaliza. La semana pasada se supo de nuevas sanciones contra navieras, algunas europeas, cuyos barcos han transportado crudo venezolano a Cuba en los últimos meses

La amenaza de la aplicación del título III de la ley Helms-Burton, que permitiría a ciudadanos estadounidenses y cubanoamericanos poner demandas en tribunales norteamericanos contra empresas extranjeras que ‘trafiquen’ con propiedades expropiadas en Cuba después de 1959, es otra vuelta de tuerca más. ‘El objetivo está claro: generar miedo y desincentivar la inversión extranjera cuando Cuba más lo necesita’, opina el embajador de la UE en Cuba, Alberto Navarro, que ya ha expresado que Bruselas posee leyes antídoto contra la Helms-Burton y que defenderá los intereses de las empresas europeas. El asesor de Seguridad Nacional de EE UU, John Bolton, anuncia en Miami nuevas medidas contra Cuba y Venezuela en la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos, al cumplirse otro aniversario del fracasado intento de invasión a Cuba, en 1961, apoyada por EE UU. Ante el tormentoso escenario que se avecina, que refuerza en el Gobierno de La Habana una psicología de plaza sitiada, Raúl Castro adelantó en el Parlamento cuál es la receta: ‘Ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir, luchar y alcanzar la victoria’…”.

 

La Unión Europea no descarta que “empresas estadounidenses también sean confiscadas en suelo europeo para compensar los perjuicios”

La Comisión Europea ha amenazado por escrito al Gobierno de Donald Trump con una posible denuncia ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) si confirma su intención de reactivar las sanciones contra empresas europeas que tengan inversiones en Cuba. La medida unilateral estadounidense amenaza los intereses de compañías españolas, en particular del sector hostelero, que podrían afrontar la petición de indemnizaciones en EE UU por haber invertido en propiedades que fueron confiscadas a ciudadanos estadounidenses. Bruselas advierte a Washington, en una carta dirigida al Secretario de Estado, que activará todas las represalias posibles, incluida la posibilidad de que las empresas estadounidenses también sean confiscadas en suelo europeo para compensar los perjuicios que sufran las empresas europeas en Cuba. La creciente tensión comercial entre la UE y EE UU se encuentra a punto de reabrir el frente de la isla de Cuba, cerrado desde hace 20 años por un acuerdo entre Bruselas y Washington para eximir a los inversores europeos en la isla de posibles sanciones estadounidenses contra La Habana.

La ofensiva de Donald Trump sobre Cuba entrará en una nueva fase, cuando la Administración estadounidense planea abrir las compuertas a un alud de denuncias de individuos contra empresas que hacen negocios en la isla. Europa ya ha lanzado una advertencia preventiva contra el riesgo de provocar una peligrosa escalada de litigios, sanciones y confiscaciones que afecten a empresas de ambos lados del Atlántico.Bruselas ha amenazado a EE UU con presentar una denuncia ante la Organización Mundial de Comercio si reactiva las sanciones, según una carta remitida al Gobierno de Donald Trump por Federica Mogherini, vicepresidenta de la Comisión Europea y alta representante de Política Exterior de la UE, y por Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio. Pero la primera andanada comunitaria, en forma de misiva, va más allá del mero conflicto internacional ante la OMC. Y advierte a Washington de que desencadenará “un ciclo autodestructor de reclamaciones” si anula la exención de sanciones que disfrutaban las empresas europeas con intereses en Cuba. “La UE se verá obligada a recurrir a todos los instrumentos a su disposición, incluida la cooperación con otros socios internacionales, para proteger sus intereses”, subrayan Mogherini y Malmström en una carta que tiene a Mike Pompeo, secretario de Estado de EE UU, como destinatario.

 

Los españoles controlan el 71% de las habitaciones de hotel de la isla en manos extranjeras, la inversión ronda los 300 millones de euros anuales

Washington planea dejar que, por primera vez, entre en vigor el Título III de la conocida ley Helms-Burton, según el cual ciudadanos de origen cubano pueden reclamar ante los tribunales estadounidenses las propiedades que les fueron confiscadas a raíz de la revolución de 1959 y que ahora pueden estar perfectamente bajo uso de inversores con intereses en la isla. La ley Helms-Burton fue aprobada por la Administración de Bill Clinton en 1996. Pero el citado apartado, que permitiría tal cascada de pleitos (unos 200.000 según los cálculos de Reuters), nunca entró en vigor gracias, en gran parte, a la presión de Bruselas para defender, entre otras cosas, la importante presencia española en sectores como el hostelero. El impacto de las sanciones de EE UU puede hacerse sentir en las cadenas hoteleras españolas presentes en la isla, entre las que figuran Meliá, Iberostar, Barceló o NH. Los inversores españoles controlan el 71% de las habitaciones de hotel de la isla en manos extranjeras. Y la inversión española ronda los 300 millones de euros anuales.

EE UU optó por suspensiones sucesivas de la posibilidad de reclamación, aprobadas cada seis meses y decididas Gobierno tras Gobierno, independientemente de su color político. Una tregua que Trump parece dispuesto a terminar aun a riesgo de provocar represalias por parte de un socio comercial tan fundamental para EE UU como la UE. Mogherini y Malmström detallan en su carta los procedimientos que puede activar la Unión Europea para permitir que las empresas europeas recuperen cualquier daño económico que les causen las sanciones de Washington o las indemnizaciones a antiguos propietarios estadounidenses de bienes cubanos. No por casualidad, las dos comisarias ponen como ejemplo el sector hostelero para avisar a Pompeo de las posibles repercusiones. “Si una cadena de hoteles estadounidense (…) reclama [compensación] a una cadena europea ante tribunales de EE UU (…), la europea podría reclamar la misma compensación a la estadounidense ante un tribunal europeo”, avisan las comisarias. El procedimiento, llegado el caso, permitiría confiscar bienes de las empresas estadounidenses en territorio de la UE para compensar a los perjuicios que sufran las empresas europeas. “Y hay que apuntar que la inmensa mayoría de los 50 mayores denunciantes, que suman el 70% del total del valor de las reclamaciones certificadas, tienen activos en la UE”, concreta su amenaza la Comisión Europea.

 

“Un día, si prueban estos ‘chipetrenes’ y ‘azuquines’ los yanquis, olvídate de la coca en ‘la yuma’ y en el mundo mundial”

Volvamos a la Cuba que logró convertirse en el primer país del mundo ‘libre de gordos’. En una recopilación de cuentos, ‘pincelados’ durante mi estancia en La Habana en pleno ‘Período Especial’, en los noventa del pasado siglo, cuando coeditamos las revistas Mar Caribe, Récord y Habanera, destacábamos que los habaneros y los santiagueros de entonces soñaban con ser gordos. Nadie quería ser flaco. Todos querían ser gordos. Parecía un mundo al revés. El cantante español Javier Gurruchaga, el de la “Orquesta Mondragón”, se inspiró en ese deseo reprimido de los cubanos para su canción donde loaba a las gordas. Esta canción, “Ellos las prefieren gordas” fue un éxito de ventas en España y en otros países europeos y latinoamericanos. Gurruchaga, donostiarra (nacido en San Sebastián, País Vasco), era visitador asiduo de las fiestas que se celebraban casi todos los días de la semana en la capital cubana. La más famosa, la que se conocía como ‘El Periquitón’. Era el lugar de encuentro de una auténtica ‘movida habanera’. El escenario, una amplia propiedad privada, ‘visitada’ más veces que menos por la Policía. No faltaba alguna que otra ‘bronca’ de gente pasada de tragos, donde algo tenían que ver los adulterados rones y los ‘terminators’ que se obtenían mediante alambiques y filtros caseros instalados ilegalmente en barrios como Marianao, La Lisa, Santa Fe, San Miguel del Padrón; Centro Habana, Diez de Octubre, Luyanó…, a partir de los alcoholes que se repartían en la ‘Bodega’, a la población para sus hornillos de cocina, muchos de ellos también ‘inventados’. Estos ‘tragos de la hostia’, como los bautizaban los gallegos borrachines, y conocidos en Cuba como ‘chipetrenes’ y ‘azuquines’, aparte de ‘arrasar’ las gargantas, los esófagos y estómagos de lo flacos cubanos, ofrecían un súbito ‘colocón’ al consumidor.

Algunos, llevados por el empacho etílico y por sus fiebres nacionalistas y antiimperialistas no dudaban en afirmar… “Esto es lo mejor de Cuba… Un día si prueban estos ‘chipetrenes’ y ‘azuquines’ los yanquis, olvídate de la coca en ‘la yuma’ y en el mundo mundial. Te metes tan solo un par de tragos y comienzas a bailar bajo las estrellas como si estuvieras en ‘Tropicana’….”. La falta de ‘jama’ -comida- aceleraba, como no, los ‘colocones’ de ‘El Periquitón’. No faltaban también fármacos como ‘parquisonil, ‘atropinas’ o ‘mercas’ -éstas últimas no eran más que anfetaminas, tranquilizantes, relajantes, ‘meprobamatos’, ‘diazepanes’… machados-. Se ‘expendían’ sin recetas en las amplias ‘farmacias’ instaladas y abiertas las 24 horas en todos los cuartos de baño y cocinas de las viviendas de Cuba. Comida no había en las ‘fridges’, pero sí medicamentos. ¿Qué hubiera sido de los cubanos sin ellos? La medicina preventiva desarrollada por los dirigentes revolucionarios, ostigados por el bloqueo enemigo que impedía disponer de material para desarrollar una medicina hospitalaria, tenían un efecto ‘terciario’: La hipocondria generalizada. Había que educar a la población a prevenir y estar atento a cualquier brote de dengue u otra epidemia, alguna inducida desde el vecino exterior del Norte. “No estábamos paranoicos. Pudimos demostrar en más de una ocasión que llegaban a regar con productos químicos nuestras casas y nuestras cosechas para jodernos. Esta gente de los gobiernos de EEUU tiene un lado no amable, no democrático. No les importa bombardear Bagdad y matar a miles y miles de civiles… y pasarnos imágenes, sin una gota de sangre, de colorines verdes, casi siempre nocturnas, como si estuviéramos jugando al Nintendo o al Play Station…”, nos explican varios cubanos.

 

Pedro Almodóvar y sus chicas, protagonistas de la ‘movida madrileña’ en el barrio de Malasaña acudieron al encanto de ‘El Periquitón’ habanero

Con ellos compartíamos un descanso tras ‘Andar La Habana’, como dice el historiador Eusebio Leal, sentados en los soportales del emblemático edificio ‘art deco’ de El Vedado, López Serrano… El agua era el producto VIP (el very important personality, el que más mea, el mocomgo achevere, el pincho…) de las estanterías de las destartaladas neveras, en su totalidad norteamericanas, usuales en Cuba antes del triunfo de la Revolución, y que habían aguantado firmes décadas de socialismo… “Si hubiéramos metido de repente un kilo de carne, de pollo o de pescado en esos frigoríficos -entenderá que hablar así era delirar en los noventa…-, estamos convencidos que se hubiesen quemado sus motores o hubiesen comenzado a reírse los ‘fridges’…”. Estos psicotrópico eran los ‘éxtasis’ y los ‘cracks’ del ‘Período Especial’ de la gente más ‘guapa’.

Pedro Almodóvar y sus chicas, entre ellas Bibi Andersen, hablando de ‘movidas’, protagonistas ellos una década atrás de la ‘movida madrileña’ en el barrio de Malasaña y en sus bares de copas como la “Vía láctea”, acudieron al encanto de ‘El Periquitón’. En una ocasión, hubo una redada y fueron trasladados a una estación policial. La popularidad de los ‘Almodóvar’ movilizó al personal de la Embajada de España. La detención se convirtió casi en secreto de Estado tanto en Cuba como en el país ibérico. La Isla, desafortudamente para Pedro y Bibi, disponía por entonces de unas ‘redes virtuales a lo cubano’, conocidas popularmente como ‘Radio Bemba’. Una historia verídica acaecida en una calle se convertía como por arte de magia en leyenda en apenas una cuadra. El personal de la noche habanera, que recibía el amanecer sentado en El Malecón, frente a la Fiat o al Hotel Nacional, se solidarizó con el director manchego y su ‘Ley del deseo’. Su detención era el ‘monotema’ esa madrugada . Hay quienes situaban a los españoles en prisión, cuando estaban ya en libertad, siguiendo su juerga en el corazón de El Vedado. Dicen que Bibi Andersen se enamoró ese día de un ‘jinetero’ tonto que vivía en plena Rampa, Asdrúbal, con quien convivió en Madrid durante años. Asdrúbal es hoy un cotizado modelo, ‘desfilador’ de la Cibeles. Bibi Andersen sigue trabajando en cine y en teatro. Y Almodóvar, estrenando. Todos ellos encontraron la marcha y libertad de antaño que se vivió en los primeros años de la ‘Transición Democrática’ en España, en las calles de la ‘dictadura castrista’, como gustan así calificarlas los dirigentes del Partido Popular de España, eufóricos al conocer por las encuestas que España quiere cambiar de Zapatero.

“Muchos españoles que no hablaban más que ‘mieda’ de nuestro sistema y dirigentes -eran un ‘faltaderespeto’- venían buscando una libertad en las relaciones personales que no la tenían en su país-. El sexo para nosotros es tan importante y necesario como comer y beber. Todos ellos arrastraban mil ‘historias’ sexuales, aderazadas de un auténtico cáncer: la soledad. Venían a Cuba y no se sentían solos. Compartían nuestras fiestas y nuestras amistades. Muchos se enamoraron. Como ocurre en la vida, algunos matrimonios se mantienen después de muchos años y otros se rompieron. Estos ‘pepés’ españoles era los más ‘sorros’. Su discurso inicial en torno a los cubanos y cubanas tuvieron que guardárselo para su regreso a sus aburridas y somníferas reuniones partidistas en Castilla y La Mancha, Valencia, Madrid… Aquí hay putas y putos como puede haber en España. Pero podemos decir bien claro y con el orgullo que nos caracteriza que no tenemos periódicos como ABC, La Razón, El Mundo…, todos ellos de extrema derecha, con miles de anuncios de prostitución permitida por las autoridades. Detrás de los ‘puticlubs’ que se anuncian hay toda una red de trata de mujeres y esos lugares son propiedad de muchos ‘peperos’ que se han hecho millonarios explotando comercialmente el sexo… El sexo es algo natural no lo aderecemos con falsas moralinas. Quisiéramos ser sinceros. La comida superaba por goleada al sexo y al beber en los noventa. Todos soñábamos con ser gordos… No queríamos ser flacos. Todos queríamos ser gordos. En el mundo occidental no creo que hubiera un país donde la gente deliraba con la gordura…”, nos recalcaban nuestros confidentes cubanos.

 

Rolando Díaz Aztarain, Gustavo Mazorra, Antonio Núñez Jiménez y Jorge Ramón Cuevas, en la redacción de la revista Mar Caribe

En aquellos años editábamos en Cuba la revista ‘Mar Caribe’, dedicada al mundo del mar. Sufrí en carne propia los avatares de ‘El Período Especial’. El dinero no lograba atraer a la comida. No había comida. Y la que llegaba, el Estado la repartía disciplinadamente entre la población. Los residentes teníamos también nuestra ‘cartilla de racionamiento’. Nuestra empresa mixta contaba con un ‘Lada Combi’, de color rojo. Los viernes le metíamos una ‘mentira piadosa’ a nuestro director, Rolando Díaz Aztarain, quien fuera jefe de la Marina de Guerra de Cuba y ministro de Incautación de Bienes Malversados del primer gabinete revolucionario. “Vamos a hacer unas visitas para captar publicidad”. Tomábamos la dirección contraria, adentrándonos en la Habana campo hasta llegar al puerto de Batabanó, al sur de la Isla. En nuestra clandestina excursión lográbamos surtirnos de viandas, carne y pescado. Compartíamos parte del ‘botín’ con Rolando, diciéndoles que en la Habana Vieja, los camiones de la EJT (Ejército Juvenil del Trabajo) habían repartido entre la población algunos víveres. Antes de nuestro regreso a la oficina, limpiábamos de tierra roja al rojo ‘Lada Combi’, al que habíamos reconvertido en un ‘camión de abastos’ para no ser descubiertos por nuestro director, ya fallecido a quien recuerdo con cariño. El exembajador de Cuba en España, Gustavo Mazorra formaba parte de ‘Mar Caribe’, al igual que el capitán Antonio Núñez Jiménez, quien protagonizara una expedición recorriendo una veinte países a través de los ríos Napo, Amazonas, Negro y Orinoco y luego por el mar de las Antillas. También escribía con nosotros el científico Jorge Ramón Cuevas, director del programa de la Televisión Cubana , ‘Entorno’.

Nosotros éramos unos privilegiados. Estos ‘suministros’ en la provincia de La Habana nos relajaba a la hora de ejercer de obligados ‘Granjeros, últimos modelos’ -nombre de una serie norteamericana de televisión, popular en aquellos años-. En la mayoría de las casas, los cubanos y sus mascotas compartían sus espacios vitales con media docena de pollitos. El Estado, ante la difícil situación alimentaria, repartió a las familias estos animalitos para que se criaran y sirvieran de aportación de proteínas. Por entonces hubo serios problemas entre la población, provocados por la falta de vitaminas. Los cubanos recuerdan la ‘neuritis óptica’. El Ministerio de la Salud Pública repartió entre la población concentrados vitamínicos bajo las denominaciones de “Polivit” y “Multivit”. Sus grageas eran de color amarillo. Nunca me pudiera explicar muy bien lo que les diferenciaba. Era una novedad que un casi idéntico producto se ‘comercializara’ bajo dos nombres, en el país de los medicamentos, refrescos, yogures, mermeladas…, todos ellos ‘genéricos’.

Mi amiga Rita Almaguer me aclaró la diferencia entre el “Polivit” y el “Multivit”. “Polivit se compone solo de 3 vitaminas (B1, B6 y B12) y el Multivit se compone de esas 3 vitaminas en otras concentraciones, mas vitamina E, vitamina C, hierro, y muchas más de ahí su nombre de Multi (múltiples) vit (vitaminas). El color está dado por su composición en la vitamina B12 mientas mayor es su concentración su color tiende a rojo y el amarillo es la mezcla de ellas en igual concentraciones…”. El Estado se sobrepasó al repartir estas vitaminas. Los habaneros no sabían qué hacer con tanta vitamina. Enseguida encontraron otras aplicaciones para el “Polivit” y el “Multivit”. Su color amarillo sirvió para acompañar al arroz amarillo, ante la ausencia de azafrán y otros condimentos desaparecidos como eran los de “Gallina Blanca” o “Vitanova”. Hasta el arroz blanco que acompañaba a los frijoles dormidos se ‘achinó’.

 

No solo los pollitos fueron los nuevos miembros de la ‘familia’ del ‘Período Especial’, hubo otro, más grande e importante, el puerquito

Los pollitos sobrevivían con las pocas sobras que restaban en los calderos. Los dueños de la casa ampliaron la utilización de los complejos vitamínicos, atiborrando a las aves con ellos. Lo que no calcularon bien los cubanos fueron las dosis adecuadas para los pollitos. Les despertó de tal manera su apetito que éstos arrasaron con todo lo comestible a su alrededor. Hasta los perros huían de ellos. Muchos abuelos siguen todavía buscando sus dentaduras postizas y prótesis que refrescaban en vaso de agua. San Lázaro y otros santos se quedaron sin frutas en sus altares. Las hojas del diario ‘Gramma’, sufrieron los picotazos, mejor destellos de los pollitos quienes no respetaban ni al órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Los resultados: los pollitos, en apenas tres meses, parecían ‘avestruces’ del Caribe. La hora de la verdad no tardó: ¿Quién mataba al pollito?, era la pregunta. Muchos de los pollitos llegaron hasta su Tercera Edad como integrantes de pleno derecho de la unidad familiar, ante la negativa unánime de los niños a sacrificarlos. En otros casos, los cubanos más prácticos, intercambiaban los ‘avestruces’ con otros vecinos y cada uno se comía el pollito del otro. Los más jóvenes recuerdan el sufrimiento que la muerte obligada de sus ‘hermanos’ les acarreó. “Mi primera experiencia vital con la muerte de un ser querido la tuve aquellos días tan tristes del ‘Período Especial’…”, nos recordaba estos días una amiga cubana.

No solo los pollitos fueron los nuevos miembros de la familia impuestos por el ‘Período Especial’. Hubo otro más importante y de mayor tamaño, el puerquito, al que se alojaba en la bañadera de la casa. En principio nadie protestó, pero llegaron los malos olores, las infecciones… instándose a los vecinos a desprenderse de los gorrinos. La mayoría de los propietarios de esta ‘joya de la corona’ no siguieron las ‘consignas’ -algo consustancial a los gallegos, gallegos, quienes disponen cada uno de ellos de códigos penales, códigos civiles, leyes de enjuiciamiento criminal y leyes de enjuiciamiento civil propios y adaptados a las necesidades reales de cada gallego-. Para no ser detectado el animal de las ‘bañaderas’ por sus habituales ‘chillidos’ una legión de veterinarios e incluso de cirujanos hospitalarios se prestaron a realizar ‘operaciones’ para dejar a mudos a los ‘porkys cubanos’.

 

Las cubanas son merecedoras de un homenaje por sus ‘platos especiales’ que protagonizaron en la ‘década menos prodigiosa’ de sus vidas

La crianza de los puercos requería de una mayor limpieza que los pollitos, así como una mayor aportación de piensos y alimentos. El mercado negro creó un servicio a domicilio para los nuevos comensales. Sus dueños tenían como meta el engordarlos lo más posible para asegurar el puerquito para Fin de Año. Su sacrificio o no conllevó hasta separaciones familiares. “El animalito con quien uno compartía uno de los lugares más sagrados e íntimos como es un cuarto de baño no podía desaparecer de nuestras vidas, así por así, aún a riesgo de desnutrición del resto de los humanos. El atracón de Fin de Año, al fin y al cabo, no iba a solucionar demasiado los problemas alimenticios derivados de la desaparición de los ‘bolos’ (soviéticos)…”. Una doctora amiga de Camaguey me confesó un secreto familiar relacionado con el puerquito que les restó el servicio del baño. “La familia compró a un guajiro cuatro puerquitos de una camada. Cada hijo se llevó su animalito a su ‘bañadera’. Todos recibían la misma cantidad de pienso para su crecimiento”. Desafortunadamente para mi amiga, el suyo no crecía. A simple vista no parecía padecer de ningún transtorno de hipófisis o enanismo. Esperaron unas semanas por si se emparejaba con sus hermanos. Le doblaron y triplicaron su ración de pienso. No hay puerquito que hay comido tanto pienso en Camagüey. La Naturaleza se resistió al abuso de comida. El puerquito siguió siendo puerquito hasta el fin de sus días. No obstante, su primitivo nombre de Goliath, más bien una metedura de pie del ‘padrino’, hubo de ser cambiado para no sufrir la familia las bromas de algunos visitantes vecinos, muchos de ellos llenos de ‘cochina envidia’. El cochinito fue rebautizado con un nombre más acorde a la realidad: Bonsai.

Las cubanas que tuvieron cargar sobre sus espaldas su habitual trabajo profesional, las mágicas recetas que se veían obligadas a inventar día a día ante la maldita escasez de materias primas, fueron las auténticas heroínas de lo que se conoce como ‘Período Especial’. Falta por escribir un libro con todos estos platos ‘especiales’. Las cubanas son merecedoras de un homenaje por la ‘batalla’ que protagonizaron en la ‘década menos prodigiosa’ de sus vidas. En aquellos días nos desplazamos hasta Holguín, en el Oriente de Cuba, y visitamos una fábrica de muñecas. Todas eran calvas. El pelo tenía otro destino. Muchas mujeres de ‘pelo malo’ utilizaban ese pelo para hacerse ‘trenzas’ que es lo que se lleva’ y olvidarse del caro ‘desrís’. “No había para productos de alisar el pelo ni tintes. Una no se podía arriesgar. Los tintes se conseguían en ocasiones del interior de las pilas alcalinas ya usadas o de otros ‘inventos’. ..”. Si las muchachas se hubieran dejado llevar por su la normal ingenuidad juvenil y no ser advertidas por sus madres y abuelas, hoy estaríamos pensando en titular nuestro próximo trabajo de ‘El Período Especial’, “Cuba, el país de las muchachas calvas”. Afortunadamente las cubanas consiguieron reconducir la difícil realidad, no exenta de momentos de humor caribeño…

Los propios cubanos tienen un cuento para cada uno de sus momentos históricos. El ‘Período Especial’ tiene por ello, una ‘pila’. Hemos elegido uno. Nos contó un compañero del Comité Central. “Un joven llega a la casa partido del hambre y le pide a su madre que le prepare algo. Su madre le responde que el ‘fridge’ está vació. Sólo hay agua. Los mandados de la bodega no llegaban hasta la noche. El panecillo diario se retrasaba también, al irse la luz y no poder trabajar los panaderos. El joven miró al asustado loro, que dominaba desde su jaula la escena. Mami, fríeme al loro. No hay aceite. Mami, sancóchame, al loro. No hay gas. El joven desesperado se va de la casa, dando un portazo a la puerta. Me voy para la pinga de esta casa. Era un poco malcriado. Voy a ver si consigo un par de ‘Zas’ (hamburguesas de mucha soya y poca carne). En ese momento el loro respiró aliviado, superado el peligroso instante que solicitaban su sacrifico, y ya eufórico, comenzó a gritar como un loco, ‘Viva Ronald Reagan’…”. La actitud del republicano Ronald Reagan, aumentando si cabía más el bloqueo contra Cuba, no fue tan mala, al menos para el loro. El loro, aunque pertenecía a una casa de patriotas cubanos y él era uno más, era ante todo un animalito agradecido y lo demostró con ese firme apoyo al presidente de los Estados Unidos de América.

 

El escultor y pintor español José Miguel Utande fue el único que ganó peso gracias a las galletas dietéticas ‘Biomanán’ y su mal consumo

En este ‘Período Especial’ solo una persona engordó en aquellos días en La Habana. El escultor y pintor español, José Miguel Utande, aprovechando unas vacaciones de más de dos meses en La Habana, donde se dedicó a pintar en una casa, en el barrio de Santa Fe, cerca de la Marina Hemingway, se trajo de Madrid una maleta con una escultura realizada por él, en bronce, de la que fuera presidenta del Partid Comunista de España, Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”, donde además introdujo más de doscientas galletas dietéticas ‘Biomanán’. Este producto era el no va más por entonces. Todo el mundo estaba obsesionado, en la próspera Europa del bienestar de los Felipe González, Francois Miterrand, Olof Palme, Mario Soares, Willy Brand, por adelgazar y lo lograban mediante el ejercicio, menos comida y unas galletas innovadoras, “Biomanán”. La clave de estas era comerlas antes de cada comida, acompañadas de no menos de dos vasos de agua. “El ‘Biomanán’ se ‘hincha’ en el estómago y uno come ya menos pues desaparece el hambre…”, explicaban los fieles ‘creyentes’ del producto milagroso. José Miguel Utande, hombre de izquierdas, exiliado obligado en París, Francia, en la España de Franco, no prestó demasiada atención a los mensajes publicitarios de “Biomanán” y su uso correcto. La presbicia le impedía leer sin gafas las ‘indicaciones’ de los mil y un productos que invaden nuestras vidas. En lugar de comer las galletas antes de cada comida, las devoraba al final, como un postre de chocolate amigo.

El resultado fue de escándalo. Regresó a su país con catorce kilos de más, algo inusual en el ‘Período Especial’. Iñaki Zuloaga y José Miguel Argintxona acompañaban a José Miguel Utande. Este era de Madrid, Iñaki y Joseba, vascos, de Eibar. Los acompañantes no cayeron en la trampa del “Biomanán”. Comieron las mismas cantidades de comida que el artista, pero sin galletas. Adelgazaron los dos. En aquellos años todo el mundo estaba o se transformaba en flaco en la Cuba de ‘El Período Especial’. La excepción, José Miguel Utande, confirmaba una vez más la regla. “Voy a presentar una demanda contra ‘Biomanán’, pues no sólo no he adelgazado sino que he engordado una barbaridad. No me sirve la ropa. Intento ponerme los pantalones y las camisas y necesito la ayuda obligada de alguien. Parezco un banderillero en su faena de ponerse el traje de luces, antes de salir al ruedo…”, se lamentaba José Miguel Utande. Puedo atestiguar que nadie engordaba en el Caimán Verde en el ‘Período Especial’. Cuba era el único país del mundo donde los ciudadanos soñaban con ser gordos.

 

En el país de Alicia Alonso, bailarinas heterodoxas con sobrepeso, ‘Danza Voluminosa’, bailan el Lago de los Cisnes en Marianao

Muy lejos de las siluetas esbeltas de la danza clásica, un grupo de cubanas repite los movimientos del Lago de los Cisnes. Tienen sobrepeso pero han logrado convertir su problema en una propuesta estética. En el país de la célebre bailarina Alicia Alonso, famosa por el rigor militar en busca de cuerpos perfectos, este grupo llamado ‘Danza Voluminosa’ está sobre los escenarios desde 1996. Su creador Juan Miguel Mas, formado en danza contemporánea, también busca movimientos perfectos pero adaptados a personas obesas. Mas se fijó la idea de trasladar su experiencia artística a cuerpos “blandos y anchos” como el suyo, según explica a la AFP este hombre corpulento de 50 años que lleva una discreta coleta. “Se me ocurrió la idea de crear un espacio donde esas personas pudieran entrenarse, desarrollarse y crear danzas a partir de estos cuerpos”, señala. Desde hace 20 años, al menos dos veces por semana, este coreógrafo convoca a sus bailarinas a su pequeño apartamento, en el popular barrio de Marianao, en La Habana, para exigentes ensayos.

Después de una sesión de estiramientos, las bailarinas realizan movimientos simples y elegantes. Nada de saltos ni acrobacias, apenas flexiones y movimientos de brazo. Actualmente ningún hombre forma parte del ballet que dirige Mas. A estas bailarinas aficionadas les cuesta a veces mantener el equilibrio con la pierna estirada hacia atrás, incluso se quejan de dolor cuando por pedido del coreógrafo deben dejar en suspenso algún movimiento por algunos segundos. Nuestras danzas no “van a ser iguales que las danzas de las personas delgadas, porque tenemos otro peso, otro estado físico”, explica Mas. “Además -añade- durante estos 20 años hemos investigado sobre el cuerpo voluminoso para que se mueva estéticamente mejor, para hacerlo rendir a partir de estas características”. “Danza Voluminosa” ha actuado varias veces frente al público, y enfrentado reacciones diversas. En las “primeras funciones había un silencio sepulcral. Algunos se levantaban y se iban y algunos se reían (…), pero cuando la gente vio el desarrollo de nuestro trabajo, lo fuerte que era y que había detrás todo un entrenamiento, un sentido estético, al final aplaudían mucho”, recuerda Mas. “Logramos ganar un público”, se felicita. Rubí Amaro, una bailarina de 34 años, corrobora con orgullo las palabras de su coreógrafo: “Ya nadie se burla, prestan atención”. En este grupo de danza no hay límites de peso. Cada bailarín puede estar entre los 100 y 120 kilos.

“Siempre me gustó el ballet clásico, pero las gordas no bailan el baile clásico (…) La personas obesas siempre están muy estigmatizadas por la sociedad”, lamenta Maylin Daza, una ama de casa de 36 años. Lejos de amilanarse, Daza, de estatura imponente, buscó entonces a personas con apariencia similar que compartieran los mismos gustos. Hasta hace unos años la compañía de “Danza Voluminosa” llegó a tener hasta 20 bailarines, pero ahora son solo siete tras una serie de deserciones y dos muertes recientes. “No ha sido una trayectoria tan fácil, perdimos compañeras por la misma obesidad”, recuerda Daza. En Cuba, un 44,3% de sus 11 millones de habitantes tiene sobrepeso o sufre de obesidad, según reciente estadísticas del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (Sisvan). Sin embargo, para el director de este inusual grupo de ballet las páginas tristes de esta historia no lo desalientan. Todo lo contrario. Esto “nos ayuda a sentirnos saludables, a no abrir la puerta a esas enfermedades que trae consigo la obesidad”, afirma. Sin embargo, aclara que su compañía no es una alternativa para reducir talla. “No es que tú vengas aquí a bajar de peso, sino que vienes aquí a sentirte bailarín; a expresar ese bichito artístico que uno lleva adentro a través de la danza”. Esta iniciativa de Juan Miguel Mas era una utopía en el ‘Período Especial’. Cuba era, sencillamente, un país libre de gordos.

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