La hybris infecta a políticos de Quintana Roo

PINCELADAS

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

Causante de transtornos mentales al 78% de los presidentes de Estados Unidos… 

Hay un ensayo que me gusta y sobre el que ya he escrito alguna vez: ‘En el poder y en la enfermedad’ (2010), del neurólogo británico David Owen, más conocido como político, porque fue dos veces ministro, de Sanidad y de Exteriores, con los laboristas. Su libro, documentadísimo y deliciosamente escrito, trata de la enfermedad en los políticos. De cómo la ocultan, sobre todo. Y entre otras cosas dice que, según un estudio, el 29% de todos los presidentes de Estados Unidos sufrieron dolencias psíquicas mientras ejercían el cargo, y que el 49% presentaron rasgos que indicaban trastorno mental en algún momento de sus vidas. Unas cifras aterradoras por lo elevadas, sobre todo si tenemos en cuenta que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la prevalencia de la población general estaría en torno al 22%.

Leí el libro de Owen cuando fue publicado en España, hace casi 10 años, tras hacer referencia del mismo la escritora Rosa Montero en una columna periodística, pero al releerlo ahora sus palabras me han parecido espeluznantemente actuales. Sí, claro, sé que me entienden: estoy hablando del inaudito Donald Trump. Aunque, bien mirado, creo que el trastorno psíquico es una realidad demasiado seria y no justificaría lo que este señor es. Yo diría más bien que debe de tener una de esas personalidades que no son consideradas enfermedad mental en los tribunales, un carácter psicopático, narcisista y ególatra.

El Congreso del Estado de Quintana Roo es el órgano depositario del poder legislativo. Está integrado por un total de 25 diputados. Están representados los grupos: Morena (9); PAN (4); PVEM (3); PT (3); PRI (2); PRD (2); MC (1) y MAS (1). Son 15 electos por mayoría relativa en cada uno de los 15 distritos electorales uninominales en los que se divide el Estado, y 10 son electos por el principio de representación proporcional mediante un sistema de listas registradas por los partidos políticos. Nuestra Cámara se originó con la creación del Estado el 8 de octubre de 1974, siendo el primer congreso electo el 10 de noviembre de 1974 con carácter de constituyente y entrando en funciones el día 25 del mismo año, posteriormente fue electa la I Legislatura; actualmente se encuentra en ejercicio la XVI Legislatura. Las últimas elecciones se celebraron el pasado 2 de junio del 2019 y las próximas, el 5 de junio del 2022. ‘Empujones entre diputados del PRI y PT en Quintana Roo’ es el titular que leíamos esta semana en el periódico nacional La Jornada. La crónica política era de Patricia Vázquez. En otros medios, tanto impresos como onlines, en sus portadas se hacía referencia directamente a golpes y patadas… “Diputados de Quintana Roo se pelearon a golpes por diferencias en cuanto a un punto de acuerdo que pretendían someter al pleno. Los legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carlos Hernández Blanco, y del Partido del Trabajo (PT), Hernán Villatoro Barrios, intercambiaron patadas cuando participaban en su segunda semana de actividades.

El priísta Hernández Blanco dijo que el problema se suscitó por la distribución de las comisiones entre diputados y fracciones legislativas sin la suficiente representatividad. Detalló que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) tenía la presidencia de cuatro o cinco comisiones sin ser el instituto político mayoritario en la legislatura, haciendo alianza con el PT para controlar el Congreso. El legislador explicó que durante la sesión hizo una propuesta para redistribuir las comisiones, en donde cada uno de los 25 diputados presidiera una de las 25 comisiones y contará con tres vocalías. A pesar de que la propuesta fue respaldada por 16 legisladores, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Gustavo Miranda García, rechazó la propuesta y se negó a integrarla a la orden del día para someterla a votación, con el argumento que él manda en el Congreso, e intentó continuar con la primera de dos sesiones que estaban programadas para este pasado martes, 17 de septiembre. El diputado por Movimiento Ciudadano, José Luis Toledo, subió a tribuna para exigir a Gustavo Miranda que incluyera la propuesta del PRI para someterla a votación. De inmediato también subió el petista Hernán Villatoro para exigir al primero que bajara del estrado, porque no le pertenecía el lugar, a lo cual se sumó el priísta Carlos Hernández exigiendo la inclusión del punto de acuerdo. En ese momento, Villatoro Barrios le tiró una patada a Hernández Blanco, quien respondió de la misma manera. Entre gritos, varios diputados subieron a la tribuna para separar a los legisladores. El percance provocó que fuera dictado un receso. Ante el escándalo, el gobernador Carlos Joaquín canceló una visita al Congreso, donde el diputado federal Luis Alegre presentaría la Constitución Política del Estado de Quintana Roo traducida a la lengua maya. Los diputados están en espera de reiniciar la sesión para votar la propuesta de redistribución de las comisiones.

“La política se está comportando con una irracionalidad mucho más difícil de calibrar que cualquier depresión atmosférica”, describe Manuel Vicent en su columna de EL PAÍS, ‘Siete machos’, al referirse a las broncas protagonizadas por los líderes políticos en España incapaces de ponerse de acuerdo para elegir nuevo presidente. Los ciudadanos han sido convocados de nuevo a las urnas el próximo 10 de noviembre. El bipartidismo entre el PSOE (socialdemócratas) y el PP (liberales) ha presidido la política española en su Transición Democrática tras la dictadura de Francisco Franco. Hace unos años atrás aparecieron en escena dos nuevas formaciones, Podemos (extrema izquierda) y Ciudadanos (centristas), ilusionando al personal por un previsible innovador escenario político transversal. Al final del bipartidismo pasamos al ‘bibloquismo’: PSOE más Podemos (izquierda) y PP más Ciudadanos (derecha). El socarrón Josep Pla, escritor y periodista español en lenguas catalana y castellana, le decía a un joven anarquista: “La naturaleza está llena de catástrofes, de incendios, inundaciones, terremotos y encima de tantos cataclismos, ¿quiere usted además hacer la revolución?”.

Ahora mismo el ciudadano de este país está sumido en una doble confusión. Si mira a la naturaleza ve sus fuerzas desatadas en nuestro Mediterráneo con una depresión atmosférica, que ha reventado todos los cauces de ríos, torrentes y barrancos hasta dejar bajo las aguas campos, pueblos y ciudades, a nuestros Atlánticos y Pacíficos, con mil y un huracanes como el Dorian, que arraso Las Bahamas… Si mira a la política ve la misma convulsión en unos líderes enredados en sus propias pasiones, que han dejado el futuro en un callejón sin salida. Se trata de una tormenta perfecta, de una doble catástrofe superpuesta. La previsión meteorológica nos advirtió con todo rigor científico cómo se iba a comportar la borrasca, dónde y cuándo caería una determinada cantidad de lluvia y las precauciones que había que tomar. Por su parte, las operaciones de salvamento estaban preparadas para actuar en situaciones de emergencia. Ya se sabe que la naturaleza cada cierto tiempo acude a la notaría y reclama el territorio de su propiedad, que le ha sido usurpado. Este capricho es lo único imprevisible. En cambio, la política se está comportando con una irracionalidad mucho más difícil de calibrar que cualquier depresión atmosférica, puesto que sus líderes actúan como venados en celo que se debaten y se enredan con las cuernas para ver cuál de ellos será el dominante. Pese a todo, dentro de un tiempo las aguas desbordadas volverán a su cauce, los daños serán reparados y la tragedia al final será olvidada hasta que la naturaleza vuelva a la notaría a reclamar sus derechos. En cambio, no es previsible ni evaluable el daño que nuestros siete machos de la política están causando a este país –no solo a España, sino a México, y a nuestro Quintana Roo de Cancún, Solidaridad, Chetumal…- y la humillación a la que someten a sus ciudadanos.

Durante la visita de Andrés Manuel López Obrador a Playa del Carmen, a finales del pasado mes de junio, trascendió que el presidente le pidió al gobernador Carlos Joaquín González y a la alcaldesa Laura Beristain que laboraran solidariamente. “Trabajemos juntos, que haya cordialidad, que no haya problemas entre nosotros”, habría dicho AMLO en un momento en que coincidieron con la senadora Marybel Villegas. En los últimos meses, Laura Beristain, alcaldesa por Morena, se confrontó con el Gobernador por el tema del ‘Mando Único’. No aceptaba aplicar esta fórmula en Solidaridad. Finalmente Carlos Joaquín impuso por decreto ante los crecientes índices de homicidios en Playa del Carmen y Riviera Maya. Marybel Villegas también se ha enfrentado con el Gobierno de Quintana Roo por temas como Aguakán. El presidente López Obrador hizo un amplio reconocimiento al Gobernador Carlos Joaquín por no involucrarse en los recientes comicios en los que se eligió a los diputados que integran el Congreso de Quintana Roo y pidió que trabajaran unidos…

Maribel Villegas Canché no oyó o no entendió bien el mensaje del presidente de México. En las primeras horas de este septiembre, titula La Jornada: “Irrumpe Marybel Villegas en el Congreso con grupo de personas”. La senadora gritaba: “Abran todo, es la casa del pueblo”. Previo al inicio de la sesión de instalación de la XVI Legislatura, la senadora Villegas llegó con unas 30 personas a la sede del Congreso. “Es la casa del pueblo”, vociferaba la política de la transversalidad quintanarroense del siglo XXI, como si estuviera en Eibar, la primera ciudad española donde se proclamaba la República en 1934, cuando triunfó el Frente Popular, de socialistas y comunistas, cuyas sedes eran denominadas ‘Casas del Pueblo’. Alfonso XIII, el bisabuelo del actual Rey de España, Felipe VI, tuvo que exiliarse. Villegas, rodeada de varias personas que la apoyaban, empujaba las puertas de acceso al Congreso y a la sala del pleno en donde el acceso era controlado. Marybel pareciera presidía ‘un grupo de asalto’, donde estaba también el  secretario del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, Luis Gamero…

En su formidable libro, Owen desarrolla una teoría propia sobre la borrachera de poder en la que caen demasiados políticos. Él bautiza esta enfermedad con el nombre griego de hybris. Esquilo decía que los dioses envidiaban el éxito de los humanos y que, para vengarse, enviaban la maldición de la hybris a quien estuviera en lo más alto, volviéndole loco. La hybris, pues, es un estado de soberbia tan absoluto que te deja sordo y ciego, haciéndote perder todo sentido de la realidad. A los poderosos les es sumamente fácil caer en esta dolencia: lo sabían bien los romanos, que por eso tenían al esclavo que iba susurrando el famoso “recuerda que eres mortal” al oído de los generales victoriosos. Ahora bien: si incluso Julio César podía perder la cabeza con el poder, imaginen lo que la hybris puede hacer con un tipo exhibicionista y mercurial como Trump. Aunque no hace falta imaginarlo: lo estamos viendo. Ya saben que, por cuestiones de impresión, este artículo se escribe unos días antes de su publicación. Tal como están las cosas, no descarto que el inquilino rubio zanahoria de la Casa Oval, desde Washington, haya lanzado al mundo otras dos o tres peligrosas bravuconadas. Está muy subido, muy crecido, hybrido total, que diría el sabio Owen. Porque además no creo que haya nadie en su entorno que aventure una crítica. Vamos, para mí Donald Trump tiene toda la pinta de mandar a la horca a quien le contradiga. Y esto es lo que los psicólogos llaman “pensamiento de grupo” (también viene en el libro), un fenómeno habitual en los poderosos, y que consiste en la creación de un pequeño grupo cerrado que se jalea a sí mismo apasionadamente, demoniza las opiniones ajenas y niega cualquier dato objetivo que contradiga sus creencias. Como es evidente, unir la hybris y el calentón del pensamiento de grupo trae consecuencias catastróficas.

Sí, Trump está muy crecido. Tiene la desfachatez de querer comprar Groenlandia, porque el deshielo del calentamiento climático ha hecho que su riqueza en tierras raras sea más fácilmente explotable (junto con su epígono Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, parece dispuesto a expoliar la Tierra, a saquearla), y cuando los daneses le dicen que no está en venta, anula su viaje presidencial a ese país con alucinante pataleta, un gesto zafio y feroz semejante al empellón que el matón de la escuela da a un niño en el patio. Acto seguido, ordena a los empresarios norteamericanos que se vayan de China, cosa que me ha dejado turulata: pero ¿no era Donald Trump el adalid del liberalismo? ¿No se oponía con todas sus fuerzas a que el poder público y los políticos se inmiscuyeran en la sacrosanta libertad de mercado? La hybris parece estar haciendo tales estragos en él que incluso actúa como un tirano contra sus propias ideas. Yo diría que tiene grandes planes megalomaniacos y una cabeza demasiado pequeña para albergarlos. Me temo que esto sólo puede empeorar.

Por organismos internacionales de toda solvencia España ha sido declarado el mejor país del mundo para nacer, el más sociable para vivir y el más seguro para viajar solos sin peligro por todo su territorio. Según The Economist, nuestro nivel democrático está muy por encima de Bélgica, Francia e Italia. Pese al masoquismo antropológico de los españoles, este país es líder mundial en donación y trasplantes de órganos, en fecundación asistida, en sistemas de detección precoz del cáncer, en protección sanitaria universal gratuita, en esperanza de vida solo detrás de Japón, en robótica social, en energía eólica, en producción editorial, en conservación marítima, en tratamiento de aguas, en energías limpias, en playas con bandera azul, en construcción de grandes infraestructuras ferroviarias de alta velocidad y en una empresa textil que se estudia en todas las escuelas de negocios del extranjero. Y encima para celebrarlo tenemos la segunda mejor cocina del mundo. Frente a la agresividad que rezuman los telediarios, España es el país de menor violencia de género en Europa, muy por detrás de las socialmente envidiadas Finlandia, Francia, Dinamarca o Suecia; el tercero con menos asesinatos por 100.000 habitantes, y junto con Italia el de menor tasa de suicidios. Dejando aparte la historia, el clima y el paisaje, las fiestas, el folklore y el arte cuya riqueza es evidente, España posee una de las lenguas más poderosas, más habladas y estudiadas del planeta y es el tercer país, según la Unesco, por patrimonio universal detrás de Italia y China.

México y Quintana Roo tienen cada vez más presencia en el mundo, merced a sus directores y actores de cine y sus escritores… Su gastronomía es una de las preferidas por los sibaritas españoles y de otros países de la Unión Europea que visitan la Península Ibérica, repleta de restaurantes tricolores con sus ‘somelieres’ expertos en vinos, tequilas y mezcales mexicanos. Los jugadores de fútbol de nuestro país integran las plantillas de equipos de la Liga Española. San Sebastián, Donostia en vasco, recuerdan con cariño al jugador cancunense, Carlos Vela, quien militó en la Real Sociedad. Mis padres, no lo olvido, siempre hablaban con cariño del presidente Lázaro Cárdenas y su actitud de acogida paternal a los niños, adolescentes, veteranos…, obligados a huir de las represiones del General Franco, durante la Postguerra y su dictadura cruel. Nunca olvidaremos un 27 de septiembre de 1975. Francisco Franco estaba gravemente enfermo. Se levantó de su cama y firmó cinco pernas de muerte contra cinco jóvenes antifranquistas. Hizo caso omiso a los líderes mundiales, al Papa, premios Nobeles…

México rompió relaciones diplomáticas con España. Como respuesta, el dictador quien moriría apenas el 20 de noviembre de ese mismo año, 55 días después como en Pekín, prohibió que en Televisión Española -era la única que había- y en las cadenas de radio, oficiales y ‘privadas’, sonara canción alguna mexicana. En Eibar, mi ciudad natal, en la provincia de Gipúzcoa, en la Comunidad Autónoma del País Vasco, España, Unión Europea, los vecinos protagonizaron una auténtica ‘insurrección musical’. Se abrieron puertas y ventanas, chimeneas y tragaluces, agujeros para gastos y otros más chiquitos para ‘sagutxus’ y ratones…, y se pusieron, a todo volumen, cientos de vinilos de Pedro Infante, Jorge Negrete, Jose Alfredo Jiménez, Chavela Vargas, Joan Sebastian, Ana Gabriel, Luis Miguel, Juan Gabriel y los eternos Los Panchos… La Guardia Civil (‘Los verdes’), la Policía Nacional (‘Los grises’), los guardias y policías de paisanos (‘Los secretas’) al servicio exclusivo entonces del ‘Régimen’, que agonizaba a la par de su Caudillo, patrullaban las calles y apuntaban con sus mosquetones hacia las ventanas de donde llegaban canciones solidarias mexicanas con los antifranquistas. Se retiraron, ‘derrotados’ por la unidad del vecindario, al Cuartel de la Guardia Civil del Polígono de Abontza, en Ipurúa, a su Comisaría de las Torres de Orbea, en el Parque de Urquiku. Meses atrás, habíamos asistido, esperanzados a la ‘Revolución de los Claveles’, en Portugal. Eibar fue escenario de otro episodio ‘charrista’, la ‘Revolución de los Vinilos Mexicanos’.

Todo esto demuestra que en realidad existen dos Méxicos y dos Españas, no los de derechas o de izquierdas, sino los de los políticos nefastos y líderes de opinión bocazas que gritan, crispan, se insultan y chapotean en el estercolero y la de los ciudadanos con talento que cumplen con su deber, trabajan y callan.

@BestiarioCancun

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